Mantra II

Un día, sin esperarlo ni anticiparlo, caes al suelo. Duele, duele tanto que esta vez abres los ojos más para no volver a caer. Duele, duele tanto que cuesta respirar. Duele, duele tanto que prefieres ya no dar pasos tan grandes, que prefieres bajar la cabeza, prefieres rendirte y no ser tú. Prefieres no sentir, no soñar, no creer. Crees que es más fácil seguir con una máscara que oculta tu corazón, crees que es mejor fingir que eres parte de una sociedad de mentiras, de un mundo donde el poder vale más la bondad. Prefieres engañarte, convencer a tu mente que puedes bloquear todo y dejar de ser eso por lo que luchaste tantos años, dejar de ser la mejor versión de ti misma. Llega el día en que voces cercanas entran a tu cabeza, peor aun entran a tu corazón, y te desgarran sin que te des cuenta. Palabras de envidia, de lobos vestidos de cordero, palabras que te hacen creer que todo por lo que luchaste es una utopía, algo que no existe ni existirá.

blog1

Desde siempre escuchas que quienes están en contra de tus ideas y sueños, que quienes te dicen “no vas a lograrlo” en realidad tienen guardados en su corazón resentimiento y sueños rotos. Y desde siempre también, te repites a ti misma que no los vas a escuchar, que nunca les harías caso, porque tu voz interior es más fuerte. Hasta que un día te ves en el espejo, y ya no ves tu reflejo, no ves la sonrisa iluminada por tus sueños y metas, sino ves la sombra de lo que eras, ves un reflejo desteñido, tapado por esas palabras que creías no escuchar, pero que poco a poco entraron y arrasaron con todo.

¿Quién te dijo que bajes la cabeza ante el éxito? ¿Quién te dijo que en lugar de tener unos zapatos grandes que llenar, tienes que achicar tus pasos y dejar menos huellas? ¿Quién te dio permiso de quitarle las piedras preciosas a tu corona, porque debe pesar menos? ¿En qué momento empezaste a ser “demasiado buena”? Dime en qué momento olvidaste tu historia, en qué momento se esfumó tu historia y te perdiste recordando lo que hiciste mal y olvidando lo que sí lograste hacer.

large (35)

Pero llega un momento, un día en el que sin querer queriendo, alguien te mira y ve más allá de lo que todos ven, alguien que te ve con brillo en sus ojos y te dice palabras que hace tiempo no escuchabas, palabras sinceras llenas de admiración y orgullo. Ves hacia el suelo, y encuentras las plumas de tus propias alas que poco a poco fueron cayendo. Y luego ves hacia atrás, con lágrimas en los ojos, y el camino que parecía borroso empieza a aclararse. Guarda esas palabras de aliento, guárdalas para cuando te pierdas de nuevo, cuando te olvides lo que recorriste y solo veas las grandes montañas que tienes que atravesar. Cuida la felicidad que nace desde lo más profundo de tu corazón, cuida las sonrisas y sobretodo cuida tu sueño, tu motor, cuida esa pequeña ilusión que te hace abrir los ojos todos los días. Cuida y guarda con todo recelo la energía que te hizo estar de pie de nuevo, guarda el momento en el que no pudiste más y la fuerza que te hizo levantarte del suelo. Guarda la historia y el camino para que puedas encontrarte cuando te pierdas de nuevo.

 

No eres tú, soy yo.

Discúlpame por tomarte en serio, por mostrarme interesada, por quere ser parte de tu mundo. Discúlpame por pensar que te parecí simpática y que estaba empezando una amistad. Tú me diste tu tiempo, escuchaste mis ideas locas y sueños de grandeza, reiste con mis bromas; y discúlpame porque confundí las cosas. Es que cuando yo le doy mi tiempo a alguien es porque me interesa saber más, porque no hay regalo más bonito que el tiempo, no hay nada que se compare a una conversación, a prestar atención a lo que otros dicen.

large (4)

Discúlpame por ese mensaje, por un saludo de cumpleaños, por la invitación de ayer. Y es que la verdad, cuando me dicen que quieren saber de mí, yo lo creo porque no miento, y discúlpame por pensar que los demás tampoco mienten ni fingen, por creer en las palabras aunque desde niña me dijeron que se las lleva el viento. Discúlpame por ser yo misma, en un mundo en el que es mejor llevar máscaras y jugar a no sentir. Si no te diste cuenta en esos días, yo tengo millones de sentimientos a diario que no tengo intención de ocultar, sentimientos que me hacen ser quien soy. Sentimientos que, a pesar que puedan doler en algún momento, me hacen sentir viva, me muestran una hermosa forma de vivir entre la vulnerabilidad de mi corazón y la fuerza de mi mente. Sentimientos que más de una vez me han hecho llorar y reír al mismo tiempo y por distintas razones.

large (1)

Sinceramente discúlpame por vivir con intensidad, por abrir mi corazón. Es que la vida es tan maravillosa, las personas que conocemos a diario son un mundo aparte, y simplemente no puedo controlar las emociones que todo eso me produce. Discúlpame por creer en el destino, por pensar que los caminos de las personas se unen de manera inexplicable pero con un sentido y plan común. Discúlpame por no fingir, por no seguir las etiquetas de la sociedad y por ser demasiada energía. Discúlpame por querer ser parte de tu vida, y mucho más por demostrártelo, es que no tendría por qué ocultarlo, pues tú ya eras parte de la mía.

large2

Y por otro lado perdóname por reflexionar y darme cuenta que si quieres ser parte de mi vida está bien, pero si no también. Perdóname por salir de tu camino, salir por la puerta grande y sin intención de regresar. Perdóname por irme como he venido, con una sonrisa y  el corazón abierto. Perdóname por no buscarte más, por entender que eres parte de la sociedad de máscaras que trato de evitar. Perdóname por darme cuenta que no eres una de las piezas de mi rompecabezas, por entender que lo que en la vida no suma, resta. Perdóname…no eres tú, soy yo. 

Estar a solas

Muchas veces escribo sobre la importancia de estar a solas, de disfrutar ese periodo de vida en el que tú eres la primera persona en tu vida. Tendemos a relacionar “estar a solas” con “estar soltera” y peor aun, lo confundimos con “estar en soledad”. Al decir que estamos a solas, no me refiero sólo a no tener pareja, sino de verdad estar sin nadie, vivir sola o independiente de la familia, ser una persona que se preocupa por sí misma, responsable de sus actos, y principalmente, que se conoce y está en camino de saber lo que quiere en la vida.

mirror1

Hace unos días, en la madrugada, me despertó un gran dolor de estómago y escalofríos terribles, tenía temperatura. Mi primer y sincero pensamiento fue “mierda, y ahora ¿qué hago?”. Mi compañera de piso estaba de viaje, justo ese fin de semana no tenía ni pollo para hacerme una sopa, estaba sintiendome terrible, sola en mi cama, sola en mi casa. No es que no tenga amigos en la ciudad, pero no creo que sea una buena idea despertar a alguien a las 3 a.m. No estaba mi mamá para que me haga un té, ni mi papá para que me traiga una colcha más, o por último mi hermano para que me diga que exagero y soy una enferma imaginaria.

large (96)

Fue en ese día que reflexioné, que estoy sola, no sólo en un sentido amoroso, sino físicamente estoy sola, vivo sola, soy independiente y consecuente de mis actos, ¡y me encanta! Pasamos los días contando cuánto tiempo estamos solos, refiriéndonos al tiempo que estamos solteros, pero no pensamos ¿cuánto tiempo estamos solos de verdad? Yo recién tengo diez meses de independencia, diez meses en los que tengo que pensar qué voy a comer, decidir si compro queso o huevos, si me compro ese bello par de zapatos o ahorro para la cuenta del internet que tengo que pagar el mes que viene. Quiero aprovechar estos momentos, porque se van a acabar, llegará un momento en el que tenga que compartir decisiones con otra persona. Estoy en la búsqueda de un estilo de vida, de saber quién soy y qué quiero, ¿cómo voy a compartir mi espacio con otra persona si aun no sé los límites de este? Si bien hay muchas personas que nunca pasan tiempo a solas y les va genial, yo quiero experimentar un rato más este momento. Creo que cada época tiene algo de increíble y nunca logro decidir cuál es el mejor año de mi vida, pero dicen por ahí que los mejores años de la vida son entre los 25 y 35, así que yo recién estoy empezando. Definitivamente no estoy en soledad, vivo rodeada de gente que me quiere y se preocupa por mi, así no esten físicamente cerca. Estoy soltera sí, y también estoy sola, conmigo misma y conociéndome cada día un poquito más.

large (37)

¿Cómo ser una buena “roommate”?

Se le puede llamar “compañera de cuarto” o tal vez sera tu “compañera de piso”, puedes decirle en inglés “roommate” o con cariño “roommie”, acá en Croacia es “cimerica” para chicas y “cimer” para los chicos. Es la persona con la que vas a compartir mucho tiempo, no necesariamente tiene que ser tu mejor amig@, pero también existe la posibilidad que se vuelvan inseparables. Quieras o no, si tienes que compartir un espacio con alguien, esa persona te va a conocer, va a saber cosas que otros ni imaginan, te va a ver feliz o llorar (si algún día no puedes contener las lágrimas). Yo he tenido la oportunidad de compartir cuarto o piso tres veces, y sólo una vez ha sido una pésima experiencia (no por mi culpa), y de ello puedo sacar ciertas conclusiones.

Mi primera roommate, que siempre va a ser mi roommie, es Raquel. Nos conocimos al viajar a trabajar a Disney por 3 meses, en un intercambio de la universidad. Las cosas de la vida decidieron que compartamos el mismo cuarto y si ella prefería la cama de la izquierda, justo yo quería la de la derecha, todo fue perfecto. Nunca peleamos, es más, hasta ahora nunca hemos peleado. Con Raquel, también vinieron Talia y Andrea, con ellas compartía el mismo departamento (Vista Way 809) y somos el único, o uno de los pocos, grupos de chicas que vivieron juntas y que hasta ahora se ve. Nunca antes nos habíamos visto en la vida, ahora las cuatro somos inseparables. Nos pueden separar físicamente, pero no de corazón. 

La segunda fue Suzana, la peor “compañera” de cuarto (de compañera no tenía nada) del mundo, todo le molestaba (hasta me pidió que me quite la única pulsera que me pongo a diario). Sé que no era mi culpa porque las chicas del mismo pasadizo no la soportaban, algunas ni sabían cómo se llamaba (con eso digo todo). Mi “cimerica” ahora es Laura, y nos llevamos muy bien. Recién nos estamos acostumbrando a nuestra mutua presencia, lo importante es que respetamos nuestros espacios y pensamientos. Me ayuda en todo lo que necesito y me corrige errores gramaticales al hablar, lo que es perfecto porque así aprendo.

mejores-amigas

1. Respeto

Es lo básico al convivir con alguien que no conoces. Debemos aprender a respetar que la otra persona tiene ciclos de sueño, cosas por hacer, gustos musicales, comida, etc. Somos libres, pero nuestra libertad termina cuando comienza la de la otra persona. Quiero decir, si tu compañera de cuarto ama dormir, pues evita hablar por teléfono, escucha música con audífonos, evita hacer skype en horas no recomendadas (sé que las zonas horarias fastidian, pero se puede solucionar con creatividad). Lo importante es llevar la fiesta en paz, respetar lo que la otra persona hace porque ella también respeta nuestras cosas.

2. Diálogo

Compartir un cuarto es como convivir, y lo difícil es cuando no elegimos a la persona. Si tenemos algo que necesitamos hacer para vivir tranquilas, debemos conversarlo. Por ejemplo, si tocas algún instrumento procurar hacerlo cuando la otra persona no está, en horarios adecuados, y siempre está el diálogo. Si algo no te gusta de la otra persona, también soluciónalo hablando.

3. Orden y limpieza

Puede que no seas la persona más limpia del planeta, que no te levantes como Cenicienta a cantar mientras armas tu cama, pero cuando convives con alguien hay reglas que seguir. Puedes mantener sucio tu espacio, pero no los comunes. Si te toca limpiar el baño o el cuarto, hazlo, porque esa persona ya lo hizo cuando le tocó.

mujres

4. Compañerismo

Esta es la parte más divertida. Si son dos personas con cosas en común, así sean pequeñas, planteen un día para salir a tomar un café, ver una película, conversar. Recuerda que con esta persona vas a pasar muchos y muchos días, lo mejor es que sepan que pueden confiar la una en la otra, así sea en cosas mínimas.

5. Racionalidad

Es muy importante ser racional con las cosas que esperamos de la otra persona. Tu mamá y papá te soportaban con tus cantos a todo pulmón en la ducha, o podías callar a tu hermano si querías estudiar. Si quieres que todo salga bien, sé lógica y respeta que es un espacio compartido. Si quieres estudiar, quédate en la biblioteca, tu compañera no podrá ir a la biblioteca a escuchar música o ver una película. Recuerda que el cuarto de ambas es el único lugar que tiene cada una para hacer cosas aparte de estudiar o trabajar. 

11