Una semana en Tinder

Sí, así como se lee en el título, pasé una semana en Tinder. Resulta que hace unos días estaba algo aburrida y decidí ir en contra de todos mis principios, artículos publicados y argumentos realizados, e instalé la aplicación. Al comienzo me sentía algo tonta al alegrarme por cada “match” que obtenía, pero así como los “likes” de Facebook o Instagram, te crean una falsa autoestima que puede ir creciendo, y luego claro regresará a la realidad. De cada diez “matches” hablas sólo con uno, y muy pocas veces la conversación continúa.

Ya a los tres o cuatro días me iba aburriendo de Tinder, pero decidí dejarlo activo por una semana, así podía tener un poquito más de cosas que contar en este post. En general creo que como todo, Tinder tiene sus pros y contras. Es cierto que tienes oportunidad de conocer a más personas, tal vez gente con tus mismos intereses; pero siendo sinceros es imposible no hacer un filtro de atracción física, de elegir a las personas que nos atraen sólo por el ángulo de la foto, ¿qué hay de lo demás?

Entre las conversaciones que mantenía por Tinder habían unos cuantos chicos que me saludaban de una forma tan genial, cada uno a su manera, muchos de ellos me hacían reír y captaban mi atención. Y me pregunto, ¿por qué están detrás de una pantalla?

No puedo dejar de pensar en qué momento se nos hizo más fácil escondernos detrás de un celular o una computadora, cuándo la tecnología dejó de acercarnos y empezó a alejarnos. Mientras seamos capaces de sólo entablar una conversación mediante un aparato tecnológico estamos alejándonos de la realidad y abriéndole la puerta a una falsa mentira digital. ¿Dónde quedan las sonrisas, las intuiciones al conocer a alguien nuevo, los nervios de hablarle o no, la vibras que puedes sentir al estrechar su mano? ¿Por qué preferimos filtrar nuestras palabras, reacciones y sobretodo sentimientos? ¿En qué momento aceptamos formar parte de un catálogo digital, en dónde alguien puede decidir si quiere hablar conmigo por cinco fotos y unas cuantas palabras de mi descripción?

Sin ofender ni juzgar a quienes encuentran personas geniales por internet, ahora puedo decir con certeza que eso simplemente no me va. Creo firmemente en que toda esa lista de chicos y chicas que están en Tinder o en alguna otra aplicación, o personas que pasan 24 horas al día mirando a la pantalla de un celular tienen mucho más historias que contar que lo que sus dedos pueden tipear. Es sólo cuestión de levantar la mirada, respirar hondo y tomar la valentía dar el primer saludo, por lo menos es muy poco probable que te dejen en visto.

tinder2

Carta a la nueva Generación Tinder

Querida generación Tinder:

He de confesar que hace unos meses y por el corto periodo de 24 horas creí pertenecer a su generación, que cada día crece y crece más. No crean que los voy a criticar ni juzgar, la vida está llena de opciones y cada uno elige lo que es mejor para sí mismo. Justo por ello, luego de una madrugada de no poder dormir, a las cinco de la mañana desperté y tuve que salir de esa aplicación.

tinder2

No podía vivir con la idea de que mi foto este circulando en celulares de personas que no conozco y que cientos de chicos me juzguen por mi edad, cinco imágenes (que suponen ser mis mejores tomas) y una línea que describe mi persona. Debo aceptar que la utilización de Tinder (o alguna aplicación similar) abre un sin fin de opciones, desde simple amistad, one-night-stands hasta relaciones serias. Tal vez mediante esta aplicación conocer gente es mucho más probable, fácil y te aseguras de salir con alguien con quien tienes cosas en común. Pero así como hay pros también hay contras, yo les voy a contar por qué no utilizaré aplicaciones de citas.

tinder1

Sinceramente, creo que las personas somos mucho más que cinco fotos y una línea que describe nuestra personalidad. Creo que merecemos el riesgo y nervios de las primeras palabras, el hablar con alguien sin saber qué te espera, encontrarte con quien no tienes nada en común y aun así tienen la conversación de sus vidas. Creo que hasta la mayopr timidez puede poco a poco romperse si hay una verdadera conexión. Creo en la espontaneidad de las personas, con quienes no has pasado días o semanas intercambiando mensajes como filtro. Creo en las miradas nerviosas antes de hablarle por primera vez a quien considero atractivo en un bar. Creo en los pequeños gestos, sonrisas y modales que nos dan una idea de alguien, que puede ser equivocada sí, pero es más real y verdadera que letras e imágenes en una pantalla. Creo en el contacto humano y las verdades que no se pueden ocultar.

tinder3

Principalmente creo en la naturalidad de las relaciones, en el destino y que lo que tiene que llegar, va a llegar tarde o temprano. Porque no quiero forzar nada que no tenga que pasar, porque creo que todos los seres humanos somos lo suficientemente interesantes y complejos como para tener poco a poco un círculo social más grande y podemos conocer personas nuevas cada día, hacer “matches” reales, no electrónicos. Y porque, así me digan que espero demasiado, creo que cada historia es única, que todos somos nuestra propia excepción a la regla.

Así pues, si estás contento con esta aplicación, si funciona de la manera que esperabas, genial. Si lograste conocer al amor de tu vida o amigos increíbles, excelente. Yo me quedo con la otra forma de socializar, cara a cara. Y como dice mi abuelita: amor y mortaja, del cielo bajan.

Con cariño y respeto,

                                              Yo.

PD: No deslicen hacia la izquierda este post. Es mi simple y sincera opinión.