6 cosas que no sabías de mí

En unos minutos (hora de Croacia) he de cumplir 26 años de vida, y como ya el año pasado les conté las 25 cosas que aprendí en 25 años de vida, decidí que no es muy favorable que escriba 26 cosas que aprendí, pues no aprendo tanto tan rápido. Si bien ha sido un año genial, en donde he logrado independizarme y he conocido a personas increíbles, dejaré de lado mis aprendizajes y les contaré seis cosas que (creo) no sabían de mí.

#1: Colecciono bolsitas de azúcar

No, no estoy loca, colecciono bolsitas de azúcar, esas las que te dan en las cafeterías, las tengo todas. Tengo un álbum con aproximadamente 300 distintas bolsitas (de azúcar blanca y rubia), de distintos países, cafeterías y hasta aerolíneas en las que he viajado. Todo empezó un día de otoño del 2012 de lonche con mi familia, en La Havanna de San Isidro, Lima; me parecieron bonitas y las guardé, así empecé a recolectar azúcar en cada lugar que visitaba. Ahora las guardo sin el azúcar, para evitar que se malogren, y sólo tengo un amigo que solía coleccionarlas y me lleva la delantera con más de mil, espero alcanzarlo.

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#2: No puedo vivir sin mi guitarra

Intentaron ponerme en un curso de guitarra cuando tenía 14 años y no funcionó, el profesor me hacía tocar la melodía de canciones de The Beatles y no me llamaba la atención. Yo quería tocar el acompañamiento de mis canciones favoritas para poder cantarlas. Recién a los 18 años volví a agarrar la guitarra de mi mamá e intentar tocar algunas notas, luego fui buscando mis canciones favoritas en internet y memorizando notas. Me regalaron a Elle, mi guitarra, hace dos navidades y somos inseparables.

#3: Amo la magia y Harry Potter

Tenía yo 19 años cuando mi roommie me insistía que lea Harry Potter, y yo terca le decía que la saga Crepúsculo era mejor. Luego mi hermano me pidió de regalo de cumpleaños el primer libro de Harry Potter, se lo regalé y un día lo abrí a ver por qué tanto me insistían, en ese momento no lo pude soltar y me enamoré de cada personaje. Los he leido dos veces, algunos hasta tres, mi personaje favorito es Sirius Black y sólo tengo que ver su rostro para ponerme a llorar (aun no supero que muera la única familia que tenía Harry) y detesto a Dolores Umbridge (así toda su ropa sea rosada). En el estreno de la última película fui disfrazada de Bellatrix Lestrange (esta loca, es genial) y estoy segura que mi carta a Hogwarts se perdió pues Voldemort no quería a magos que sean de padres muggles.

#4: Legalmente Rubia ha inspirado mi vida

Era un sábado en la mañana, tendía 14 o 15 años, desperté y mis papás estaban viendo una película de una chica rubia que entró a Harvard siguiendo a su ex enamorado. Mi mamá decía que le hacía recordar a mí porque era graciosa y le encantaba el rosado. Elle Woods ha inspirado mi vida porque su historia nos enseña a que podemos lograr lo que queramos sin dejar de ser nosotros mismos, y que son esas diferencias las que nos hacen únicos, especiales y con capacidad de resolver distintos problemas. Desde ahí siempre he sentido un gran cariño por ese personaje, amo el color rosado y finalmente descubrí que la película tenía un musical y logré protagonizarlo hace tres años en Lima.

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#5: Amo la Navidad

Si bien mi cumpleaños es uno de mis días favoritos del año, nada se compara con la Navidad, simplemente la adoro. Soy el espíritu navideño donde sea que vaya, organizo todo desde días antes, horneo pasteles, preparo la cena y soy el alma de la fiesta donde sea que esté. Desde noviembre ya estoy escuchando villancicos, pensando qué decorar y planeando qué voy a hacer. Si por mi fuera la mitad del año la pasaría con espíritu navideño y decoraría todas las calles con luces de colores.

#6: Tengo dos tatuajes

Algo más que no saben de mí es que tengo dos tatuajes, el primero está entre mi cuello y espalda, es una cruz (en representación de mi religión) formada de cuatro palabras en croata: drama (actuación), obitelj (familia), ljubav (amor) y Hrvatska (Croacia). El segundo está en la muñeca de mi brazo derecho, es una mariposa cuyo cuerpo es un punto y coma, en representación del punto y coma que le puse a mi vida luego de pasar por diversos problemas en el 2012.

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Quiero cantar hasta morir

Tengo algunos recuerdos fijos de cuando era muy muy pequeña, uno de ellos es que en casa teníamos unos audífonos gigantes y un pequeño micrófono. Yo quería encontrar la forma de colgar el micrófono del techo, como en el video de Aveces me parece de Aristia, y ponerme esos audífonos grandes y cantar. Siempre me gustó cantar, mi mamá canta y toca guitarra, y desde que tengo razón la música es parte de mi vida. También recuerdo que cuando tenía entre 5 y 8 años me decían siempre que tenía una voz muy especial, pero no en el buen sentido, me decían que era muy chillona y cada vez que hablaba muy fuerte mi tía solía decirme “hijita, pasa el vidrio”.

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Pero yo seguía y seguía cantando. En la época en la que compraba CD’s de karaokes, en la que no tenía internet y no sabía de youtube, cantaba con casettes, hasta intentaba crear compases en el teclado. Aun así, muchos decían que era desorejada, y esas palabras me llevaban a cantar bajito. Y yo seguía cantando, me encerraba en mi cuarto y ponía todos mis peluches en el suelo, ellos eran mi audiencia. Cuando cumplí quince años mis papás me regalaron un parlante, micrófono y parante, creo que fue el mejor regalo que he recibido en mi vida, por fin podía cantar y mi cuarto se convería en mi escenario de verdad. Probé un par de audiciones y me rechazaron, lloré, lloré mucho. Pero yo seguía cantando.

Fui a una audición por segundo año consecutivo, esta vez me aprobaron. Y así insistí a que me lleven a alguna clase de canto. El profesor le dijo a mi mamá que yo sí podía cantar, y en la primera clase me hizo cantar el Ave María, ni yo creía que lo que salía de mi garganta era mi voz, mucho menos mi mamá. Y empecé con el teatro, y quería seguir cantando, pero me volvieron a rechazar. Y le rogué a mi abuelita que me ayude a pagar unas clases de canto más, la profesora me dijo que tenía material para postular al Conservatorio Nacional de Música. Nunca postulé, pero esas palabras me dieron confianza, y cada vez que podía juntar dinero me pagaba horas de canto. Un día fui a una audición de American Idol, mi amigo que según yo y muchos cantaba mejor que yo no pasó, y yo…yo pasé esa etapa.

Y así pasaron los años, de profesor en profesor fui formando lo que siempre quise, más que voz quería confianza, confianza en mis cuerdas vocales y en mi oído. Estuve en musicales, logré pequeñas cosas que para mí son inmensas, porque a veces me escucho y no puedo creer que eso es lo que yo canto. Mi voz y yo hemos pasado de todo, he estado en lo más bajo de lo bajo, he vuelto a subir, y sólo quiero seguir cantando. Aun tengo mucho por mejorar y aprender, sobretodo a controlar mis nervios, pero voy avanzando paso a pasito. Me sorprendo cada vez que alguien dice que le gusta mi voz, ver las caras que ponen cuando escuchan una grabación (pues mi voz al hablar es totalmente diferente que al cantar). La vida para mí no tiene sentido sin música, tener la oportunidad de poder transmitir con mi voz es una de las mejores experiencias que puedo vivir. El domingo pasado canté por primera vez en Zagreb y hacía tiempo que no estaba tan nerviosa. Quiero mejorar, puedo hacerlo, y ahora vuelvo a confirmar que todo esta dentro de nosotros, podemos lograr todo lo que queramos si es que nos esforzamos y no nos damos por vencidos.

Y por si son curiosos, aquí les dejo el link del video:https://www.youtube.com/watch?v=PS7aW0oHY-A

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15 frases que nos deja La oreja de Van Gogh

Hoy confieso algo más de mí: soy una fan enamorada de La oreja de Van Gogh, un grupo español que escucho hace más de 12 años, la mitad de mi vida, y que tuve la oportunidad de conocer en el 2006. Entre todo su repertorio, he escogido mis 15 frases favoritas. No se queden solo con leerlas, busquen las canciones si no las han escuchado ya.

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Canción: 20 de Enero

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Canción: París

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Canción: El último vals

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 Canción: Rosas

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Canción: Una y otra vez

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Canción: El primer día del resto de mi vida

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Canción: La playa

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Canción: Cuéntame al oído

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Canción: Deseos de cosas imposible

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Canción: Jueves

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Canción: Inmortal

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Canción: Puedes contar conmigo

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Canción: Flash

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Canción: Canción desesperada

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Canción: Tic tac

6 señales que comparten los que aman bailar

Hay muchas formas de hacer actividad física, y los beneficios de estas los sabemos de memoria. Es muy importante para nuestra salud física y mental hacer mínimo 30 minutos diarios de cualquier cosa que mantenga nuestro cuerpo en movimiento. Por más que suene cliché, no se trata sólo de la belleza física.

Sea en ensayos para musicales, en clases esporádicas, temporadas de gimnasio, días en los que me encerraba en mi cuarto, fiestas espontáneas o parrandas hasta las 4 a.m., lo importante siempre es bailar. Y no es que sea una bailarina experta e innata, pero si debo aceptar que me encanta moverme al ritmo de la música, sea cual sea, y hay veces que no puedo evitar recrear coreografías en mi mente, o estar sentada y mover los pies al ritmo de una melodía. Y en esta temporada de regulares asistencias al gimnasio, hay una clase que nunca me pierdo, ¿adivinan? Ahí yo misma soy, no importa si lo hago perfecto, me divierto mucho y una de las ventajas es que tengo pasos nuevos para la próxima vez que pise una disco. Entonces decidí pensar en todas las personas que conozco que amen bailar, y llegue a unas conclusiones.

Salud al 100%

Todos mis amigos bailarines, profesionales o aficionados, tienen una salud envidiable. El baile es un ejercicio excelente para nuestro corazón, circulación y pulmones. También ayuda a controlar la presión arterial, el nivel de azúcar en la sangre y disminuye el colesterol malo y aumenta el bueno.

Son personas felices

Todos sabemos que el ejercicio genera endorfinas, y que estas nos hacen feliz, pero no es lo mismo tener endorfinas por cargar pesas y hacer planchas, que por bailar una buena salsa. Si amas bailar, con el simple hecho de tener música y mover tu cuerpo, tienes un bienestar físico y también espiritual. La libertad de expresar felicidad mediante el movimiento de tu cuerpo es algo que no se puede explicar. Nada te ata, nadie te mira (pero al mismo tiempo te encanta si alguien se fija en ti). Como dice la RAE en una de sus definiciones: Retozas de gozo.

Tienen una postura increíble

No conozco a ninguna persona que disfrute bailar y no tenga una buena postura. Estén sentados, parados, bailando, caminando o corriendo; siempre la espalda derecha. El baile muchas veces exige movimientos que fortalecen los huesos y alinean nuestros músculos y articulaciones en posturas correctas. Junto con esto, se van los dolores y la fatiga, energía todo el día.

Inteligencia superior

No se medir el C.I. pero sí puedo asegurar que la coordinación y memoria que requiere el baile, hace que las personas que lo practican demuestren su inteligencia. No es fácil tener en mente que pierna levantar, que brazo voltear, girar a la izquierda o derecha, mirar al frente y sonreír (todo al mismo tiempo). Parece tan fácil para ellos.

Gracia innata

Todas las personas que aman bailar tienen una simpatía y gracia natural que hace que quieras acercarte a ellas. Ya sea en la calle, en una fiesta o reunión, ten por seguro que si alguien goza de la música y el baile será una excelente compañía.

Son el alma de la fiesta

¿Quieres una reunión divertida? ¡Llama a tus amigos bailarines! Ellos no necesitan más que su canción bailable favorita para encender la alegría y diversión. Muchos de tus conocidos pensarán que hicieron unos brindis de más, pero tú sabes que la realidad es que los espíritus bailarines se embriagan de melodías y lo mejor es que su felicidad es contagiosa.

No es necesario ser profesional, hacer piruetas en el aire o ser peso pluma. Sólo ponte tus zapatos más cómodos, prende tu radio y libera tu cuerpo. Sé feliz al ritmo de la música.

Aquí les dejo dos de mis canciones favoritas para mover el cuerpo: