¿Cuándo fue la última vez?

¿Cuándo fue la última vez que reiste de verdad, desde el alma, y te salieron lágrimas de pura alegría? ¿Cuándo fue la última vez que sentiste que ibas a volar de felicidad? Cuando cada paso era más ligero que el anterior, cada vez los pensamientos más claros y seguros. Cuando miraste al cielo y les dijiste “gracias” porque no te dejaron sola en el camino, y en ese momento supiste que siempre estarían a tu lado.

¿Cuándo fue la última vez que te sentiste una princesa? ¿Cuándo fue a última vez que te sentiste la protagonista de tu propia película? Cuando de todo el salón, sólo tenía ojos para ti, cuando tomó tu mano y te llevó al centro de la pista. Cuando solo de tus bromas reía, y cuando quería saber de ti y sólo de ti.

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¿Cuándo fue la última vez que lloraste sin poder controlar la tristeza de tu corazón? Cuando piensas que no hay nada más que sentir, que tu corazón no está en pedazos sino que ya no existe. Cuando estas cansada, cansada de fingir, de tratar de estar bien, cuando están cansada de esperar lo que no sabes si algún día llegará.

¿Cuándo fue la última vez que te preguntaste si era real? Cuando las horas pasaban entre rápido y lento, cuando la conversación avanzaba sin querer, cuando escuchabas las palabras exactas en el momento preciso. Cuando parecía que recién empezabas a vivir, cuando recién era el comienzo del camino.

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¿Cuándo fue la última vez que fuiste un poquito más tú y menos de los demás? Cuando cantaste, reíste, bailaste…sin pensar quién miraba o qué pensaban. Cuando por fin tu risa salía del alma, cuando pisabas fuerte y sin miedo, cuando pudiste decir todo lo que pensabas sin miedo a reproches. Cuando te miraste al espejo y te gustó lo que viste, cuando fuiste libre, de cuerpo y mente. Cuando pensaste primero en ti sin reproches ni culpa. Cuando por fin aprendiste a levantarte y seguir andando en el camino, cuando luchaste hasta el cansancio y aprendiste con cada derrota y cada victoria. Cuando te diste cuenta que la vida es sólo una, y es tu vida, y tienes el derecho y la obligación de ser feliz siendo cada día más tú y sólo tú.

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Cuerpo de verano

Para los que estamos en el lado este del planeta, el verano sigue en todo su esplendor. Como les conté en mi post anterior El encanto de viajar sola, estuve de viaje por Italia y la costa de Croacia. Si bien soy una persona que prefiere el invierno, una de mis cosas favoritas del verano es ir a la playa y quedarme en el mar por horas. El mar Adriático es increíble, es como una gran piscina y el agua es turquesa. Este verano tuve la oportunidad de estar en Silba, una pequeña y hermosa isla que no tiene carros ni bicicletas. Lo pasé de maravilla, hice geniales amigos y aprendí una de las cosas más importantes de este año: amé mi cuerpo de verano.

He de confesar que siempre he tenido un cierto complejo de ponerme ropa de baño, por más que trato de luchar contra ello, hay cosas que son más fuertes que la voluntad y todos los artículos sobre autoestima que leo en internet. Cada vez que se acercaba el verano, intensificaba ejercicios, cuidaba mis comidas, me prometía a mí misma ver un cambio. Pero lo que no me daba cuenta es que el cambio más importante viene de adentro, porque si en mi cabeza no me siento bien, el reflejo del espejo no va cambiar así tenga 10 kg más o menos, así entrene 2 o 5 horas diarias.

Este verano, después de 26 años de playa, logré estar en bikini por más de una hora, logré caminar así delante de todo el mundo, jugar voley (yo que mejor hablo chino que jugar voley), ir a una fiesta de piscina, tomar sol, estar rodeada de gente…sin pensar en las críticas o en el qué dirán, y ¿saben qué? los más grandes prejuicios están en nuestra mente. Somos nosotros los que más nos juzgamos, nos comparamos con imágenes de revistas que son irreales, nos traumamos con una cicatriz, con celulitis, con un poco de grasa que aparece en nuestra cadera. Buscamos un cuerpo de verano que es inalcanzable que no existe, porque nuestros estándares de belleza son irreales, son manipulados e inexistentes. Por más que leemos que la modelo de la revista tiene mil arreglos y filtros, sufrimos por vernos como ella, cuando nadie se ve así, ni ella misma.

Este año por fin acepté mi cuerpo tal y como es, así como vine al mundo, aprendí a sonreír al reflejo del espejo y a amar la forma en la que mi cuerpo está hecho. No todos somos iguales, gracias a Dios hay afuera miles de cuerpos y rostros distintos, todos somos hermosos y tenemos el derecho y la obligación de amar el reflejo que vemos a diario en el espejo. No busquemos un cuerpo de verano que creemos va a llenar nuestra alma con una subida de autoestima porque está todo en nuestro interior. No busquemos una perfección que no existe, busquemos salud y bienestar mental y físico. No dependemos de nuestra apariencia física para conquistar nuestros sueños y metas, nunca olvidemos que la confianza y una gran sonrisa abren más puertas que un 90-60-90. Aprendamos a amar y cuidar nuestro cuerpo en todas las estaciones del año, a llenarnos de confianza, seguridad y felicidad.

 

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La mejor cita de mi vida

Hoy me esperaba un gran día, un día genial. En la noche tenía una cita, mi primera cita oficial, había estado esperando este día con muchas ansias y por fin había llegado.Salí del trabajo a las 3:30 p.m. y regresé caminando. Sólo pensaba en todo lo que tenía que hacer antes de mi cita. Llegué a casa, preparé una comida rápida mientras bailaba en la cocina “Man! I feel like a woman”, almorcé acompañada de una copa de vino y uno de mis capítulos favoritos de Friends. Luego decidí tomar un baño, no una ducha rápida, sino un baño en la tina, con espuma, velas, música y otra copa de vino. Renové todas mis energías para esta noche. Me maquillé de nuevo, elegí llevar mis rizos sueltos y me puse mi vestido favorito. Con una sonrisa en el rostro salí de casa, camino a mi restaurante favorito.

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– Buenas noches señorita, ¿mesa para cuántas personas?
– Para una.

Así es, mesa para una. No, no me dejaron plantada antes de llegar al restaurante. Hoy tenía una cita con una persona muy divertida y genial, con alguien que es una excelente compañía, sea conversando o en silencio, hoy tenía una cita conmigo. Hoy me arreglé y maquillé para mí, porque me divierto con ello. Salí sola porque de vez en cuando necesito estar conmigo misma, escuchar mis propios pensamientos, ver a la gente pasar, encontrarme. Y me alegra saber que es algo que siempre haré, porque todos necesitamos un tiempo a solas. Todos necesitamos saber quién somos, qué nos gusta hacer, descubrir un nuevo lugar en la ciudad, saber cuál es nuestro café y cocktail favorito.

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Sé que muchos pensarán que ando en soledad…y no, tengo muchas personas alrededor con quien conversar y salir, pero un momento a solas es algo que ha pasado de ser una casualidad a ser una necesidad. Tal vez no a todos le funcione, no todos lo entiendan, pero a mí me va de maravilla. Las situaciones en las que he tenido que estar sola me han enseñado que tengo tantas cosas por aprender y hacer, tantos cafés que tomar y libros que leer; principalmente esos momentos me han enseñado que para mí el mejor camino de conocerme y ser feliz con alguien a mi costado, es primero estando feliz conmigo misma.

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Y sé que cuando llegue el momento de compartir mi vida y mi espacio con alguien más será porque así lo quiero, porque es el momento preciso. No porque me siento sola, no porque creo que estoy incompleta; sino porque estaré decidida a compartir con alguien mi pedacito de tiempo a solas. Dicho esto, mañana despierta con una sonrisa, viste tu mejor atuendo, ponte linda y sal a arrasar con la vida, sal y ámate un poquito más cada día. No te olvides querida, que debes enamorarte primero de ti. 

 

Cuando te mires al espejo

Cuando despiertes y te mires al espejo, quiero que sonrías y veas lo hermosa que eres. Cuando te mires al espejo mira tu rostro, tiene la forma perfecta que va con tu cuello y con tu cuerpo. Ama tus ojos, tu nariz, tu boca, no serías quien eres si cada parte no fuera como es.

Cuando te mires al espejo levanta tus brazos y abrázate, quiérete, ámate; eres una mujer bella por dentro y por fuera. Cada lunar, cada peca, tu sonrisa…te hacen maravillosamente única e irrepetible en el mundo. Ama y respeta tu cuerpo, grande o pequeño, con tatuajes o cicatrices, es perfecto para ti. Tu cuerpo tiene salud y guarda en sí tu mente y tu corazón, tus mejores cualidades.

Cuando te mires al espejo levanta tus pies, uno por uno, y marca tus dos primeros pasos del día. Los dos primeros pasos de un día en el que lo primero que vas a tener en mente es recordarte lo importante que eres, eres importante para ti, para mí y para muchas, muchas personas más, eres parte de la magia del universo.

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Cuando te mires al espejo observa bien tus ojos, no el color, no la forma. Mira el brillo que salen de ellos cuando hablas de lo que te apasiona, cuando mencionas las veces que has sido feliz, cuando recuerdas lo fuerte que eres. No te das cuenta, pero ese brillo recorre todo tu cuerpo y te hace mas bella aun.

Pero principalmente, cuando te mires al espejo ama todos tus defectos, porque aceptarlos te hace mejor persona cada día. Levanta la cabeza, sacude los malos pensamientos y sonríe. No esperes que el sol salga en el cielo, que salga de tu corazón.

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Y al anochecer, antes de dormir, vuelve a mirarte al espejo, porque vas a ver que tu alma creció un poquito más en todo el día. Sonríe una vez más, agradece por el aire de tus pulmones, por estar viva, por lo aprendido del día, por los errores y los aciertos. Y cuando te mires al espejo agradece una vez más por estar en el lugar en donde ahora debes estar, porque ocurren las cosas que deben ocurrir y porque eres la bella e increíble persona que estás destinada a ser.

PD: No necesito decir para quién van estas lineas, ya lo sabe.