No eres tú, soy yo.

Discúlpame por tomarte en serio, por mostrarme interesada, por quere ser parte de tu mundo. Discúlpame por pensar que te parecí simpática y que estaba empezando una amistad. Tú me diste tu tiempo, escuchaste mis ideas locas y sueños de grandeza, reiste con mis bromas; y discúlpame porque confundí las cosas. Es que cuando yo le doy mi tiempo a alguien es porque me interesa saber más, porque no hay regalo más bonito que el tiempo, no hay nada que se compare a una conversación, a prestar atención a lo que otros dicen.

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Discúlpame por ese mensaje, por un saludo de cumpleaños, por la invitación de ayer. Y es que la verdad, cuando me dicen que quieren saber de mí, yo lo creo porque no miento, y discúlpame por pensar que los demás tampoco mienten ni fingen, por creer en las palabras aunque desde niña me dijeron que se las lleva el viento. Discúlpame por ser yo misma, en un mundo en el que es mejor llevar máscaras y jugar a no sentir. Si no te diste cuenta en esos días, yo tengo millones de sentimientos a diario que no tengo intención de ocultar, sentimientos que me hacen ser quien soy. Sentimientos que, a pesar que puedan doler en algún momento, me hacen sentir viva, me muestran una hermosa forma de vivir entre la vulnerabilidad de mi corazón y la fuerza de mi mente. Sentimientos que más de una vez me han hecho llorar y reír al mismo tiempo y por distintas razones.

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Sinceramente discúlpame por vivir con intensidad, por abrir mi corazón. Es que la vida es tan maravillosa, las personas que conocemos a diario son un mundo aparte, y simplemente no puedo controlar las emociones que todo eso me produce. Discúlpame por creer en el destino, por pensar que los caminos de las personas se unen de manera inexplicable pero con un sentido y plan común. Discúlpame por no fingir, por no seguir las etiquetas de la sociedad y por ser demasiada energía. Discúlpame por querer ser parte de tu vida, y mucho más por demostrártelo, es que no tendría por qué ocultarlo, pues tú ya eras parte de la mía.

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Y por otro lado perdóname por reflexionar y darme cuenta que si quieres ser parte de mi vida está bien, pero si no también. Perdóname por salir de tu camino, salir por la puerta grande y sin intención de regresar. Perdóname por irme como he venido, con una sonrisa y  el corazón abierto. Perdóname por no buscarte más, por entender que eres parte de la sociedad de máscaras que trato de evitar. Perdóname por darme cuenta que no eres una de las piezas de mi rompecabezas, por entender que lo que en la vida no suma, resta. Perdóname…no eres tú, soy yo. 

Un año loco

Hace una semana cumplí un año en Zagreb, Croacia; y la verdad ha sido un año muy loco. Cada vez que termina un año, digo que ha sido el mejor, porque en todos vivo nuevas experiencias y principalmente aprendo muchas cosas. Pero este año ha sido totalmente distinto, ha sido el más distinto, incierto y lleno de sorpresas.

Cuando llegué tenía muchas ideas en la cabeza, muchos planes y metas que lograr. Mi maleta estaba (y sigue estando) llena de sueños. No derramé muchas lágrimas al llegar, creo que esta vez ya estaba psicológicamente preparada para estar sola. Estaba desesperada por solucionar mis documentos, me pasaba dias confundida con qué hacer, cómo postular a la universidad, convalidar mi Bachiller, buscar trabajo de verano, averiguar si puedo trabajar como estudiante…literalmente tenía mil cosas en la cabeza. Sin querer queriendo, terminé postulando a un trabajo que creía lo podía hacer, aun sin saber el idioma, porque en la descripción decía que era preferible que el postulante hable español. Un día antes de terminar el semestre en la escuela de idiomas, un día antes de entrar en la desesperación de no saber qué hacer, me llamaron para una entrevista en ese trabajo. Al día siguiente, viernes y el último día de clases, me llamaron a la segunda entrevista. EL sábado me confirmaron que había obtenido el trabajo y el domingo ya estaba empezando. Siempre digo que mi trabajo es tan genial que merece un post especial, y sí que lo es, así que no entraré en detalles (aun), en pocas palabras, trabajo en el Museo de Ilusiones (Muzej iluzija) en Zagreb.

Luego de encontrar trabajo, debía encontrar dónde vivir, porque no podía quedarme en la residencia de por vida. Tuve suerte y mucha, en mi segundo intento de encontrar departamento, encontré el que es mi casa ahora. Tengo una compañera de piso genial y tengo un balcón en mi cuarto. Debo aceptar que de no ser por mis papás, quienes instalaron todos mis muebles cuando estuvieron de visita, yo no sé que hubiera hecho. Ikea es genial, pero si no sabes armar muebles, estás perdida. Ahora mi cuarto es un pedacito  de mí, es el reflejo de mi personalidad y ya siento que tengo casa.

En este año logré con ayuda de mis papás, darme una escapadita a Lima, aunque sea por una semana. Y ahorré la vida, centavo por centavo, para regresar a mi nave nodriza, Walt Disney World. Siendo sincera, nunca pensé que lograría regresar, aun no lo creo.

Este año en Croacia ha sido increíble, me encanta mi vida acá, las cosas que hago, las oportunidades que se me presentan y sobretodo, amo la persona en la que me he convertido. Con sus altos y bajos, he crecido un montón y lo principal es que me he vuelto independiente. Es hasta divertido calcular cómo llegar a fin de mes, pagar la renta y los servicios, escribir qué voy a comer a diario para poder comprar los ingredientes y cocinar.Me siento como Rachel en Friends al comienzo de la serie, incluso tengo mi café favorito donde todos me conocen y saben siempre lo que voy a pedir para tomar.

Y durante este año también he conocido personas maravillosas, quienes han llegado a mi vida de distintas formas, clases, trabajo, fiestas, cafés, teatro…la vida. Personas que han ayudado a que me sienta cada día más como en casa, que me han hecho ver que este es mi lugar en el mundo, en donde me siento cómoda bajo mi misma piel. Y no hubiera podido lograrlo sin el apoyo de mi familia, quienes gracias a internet están siempre a mi lado. Aun queda mucho camino por recorrer, y estoy dispuesta a seguir avanzando.

Gracias por ellas

Hace seis años trabajé en Disney, fue la primera vez que viajaba sola, fuera del Perú y con el fin de trabajar y vivir sola. Recuerdo que una compañera de clase me presentó a su ex-roommate, y yo no podía entender como se saludaban de una manera tan lejana cuando era una persona con la que había convivido. Luego supuse que eso era muy probable porque no todos somos iguales, no nos llevamos bien con todo el mundo y el programa en el que viajabamos no podíamos elegir con quien compartir departamento. Pues estoy segura que Dios tenía un gran plan cuando me colocó en Vista Way 809, porque también las puso a ellas: Raquel, Andrea y Talia. Después de seis años de compartir graduaciones, corazones unidos, corazones rotos, pijamadas, viajes que nos mantuvieron separadas físicamente, y después de compartir mucha pero mucha comida, nosotras seguimos juntas. Ellas son la mejor prueba que los amigos son la familia que uno elige, nosotras no somos amigas, somos hermanas, roommies de corazón y unidas de corazón por Disney, Harry Potter y comida.

Estos últimos nueve días han sido los mejores en mucho tiempo, no sólo porque tuve la increíble oportunidad de ir después de seis años a Walt Disney World, el lugar mas feliz del mundo y donde la magia vive, sino que más importante, fui con ellas. Talia no pudo ir, y definitivamente la extrañamos un montón, no sólo en los juegos que eran en parejas, sino en todo, en las fotos, almuerzos, postres, en todo. Creo que si hay algo positivo en que no haya estado con nosotras, es darnos cuenta lo mucho que la queremos, lo raro que es cuando una de nosotras falta, sobretodo en momentos tan importantes como un viaje y lo unidas que somos.

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En este mágico viaje, sé que suena cursi pero de verdad fue mágico, me di cuenta una vez más que Dios no da puntada sin hilo y que todo tiene un porqué. Ellas serán siempre mis roommies, mis hermanas y las personas a las que estoy unida por amor a la magia y a la comida. No importa lo lejos que estemos la una de la otra, muy pronto seré yo la única que esté lejos, siempre vamos a estar unidas, planeando nuestro próximo viaje, riendo de tonterías y recuerdos, compartiendo mucha comida así sea por Skype. Amo a mis roommies y ya las extraño.

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Para la “chica buena”

Hola, tu, la que siempre sonríe y está de buen humor. La que dice cosas para alegrarle el día a sus amigos, la que tiene un buen consejo. Tú, que siempre te enamoras con la primera sonrisa. A la que le han roto el corazón muchas veces, pero no pierdes la esperanza de encontrar a quien se quede en tu vida. La eterna romántica, la dulce, linda y correcta, la que todos quieren y respetan. La “chica buena”.

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Eres un sol con todos, no puedes evitarlo, pero por dentro estás cansada. Te gusta como eres con los demás, pero no puedes evitar que te traten como una copa de cristal, mientras quieres gritarle al mundo entero que eres fuerte y decidida. No sabes cómo explicar que tu carácter, alegría y dulzura son sólo una parte de ti, que no es lo único que te define. Que no tienen que verte como alguien frágil, que estás llena de cicatrices, has luchado, caído y te has levantado.

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Sé que estás cansada de siempre escuchar “eres muy buena, yo no lo soy”, cada vez que algo no funciona. Estás empezando a pensar que la bondad puede ser un defecto en ti. No entiendes porqué la gente no se cansa de repetirte lo tierna, amable, educada y bondadosa que eres. Tú sabes que puedes ir más allá, que tienes más cosas que mostrar, que no eres sólo el aura rosada que todos ven, tienes más matices. 

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Quiero decirte también, que no cambies, porque lo que guardas dentro de ti es tu arma más valiosa. Porque sí va a llegar quien vea lo bueno y lo malo, lo bonito y lo feo que hay en ti, a quien le guste la combinación de tu luz y oscuridad. Llegará quien se “atreva”, aunque tu no entiendas a qué se tienen que atrever. Y va a por fin sacar lo que tienes dentro, que tal vez no es tan bueno como todos piensan. Principalmente quiero decirte que eres valiente por tener esa actitud ante la vida, que lo más importante es que tú sepas quién y cómo eres. Porque para que el mundo vea todo lo que puedes llegar a ser es necesario que primero lo sepas, y tú ya sabes que eres más que sólo una “chica buena”. 

Lo que me dejó este 2014

Creo que todos los años son importantes. En todos aprendemos algo, en el ’90 nací, en el ’91 aprendí a caminar, y así puedo seguir mencionando muchas cosas que aprendí cada año. Entonces diré lo que aprendí en el 2014, entre muchas cosas que viví este año, reafirmé con mis propias experiencias una frase que escuché siempre y nunca creí 100% cierta, ahora sé que lo es: “la felicidad depende de uno mismo”. Este pasado año aprendí eso, que mi felicidad no depende de nada ni nadie.

La idea no es sonar egoísta, por supuesto que hay muchas personas importantes en mi vida; la reflexión de este año va más allá de eso. Tuve la oportunidad de viajar a un país donde no me sentía ni extranjera ni ciudadana al 100%, todo era muy extraño al comienzo, por primera vez estaba completamente sola. Y no triste, abandonada y sola, sino tranquila, libre y sola. Primero lloras, no sabes que hacer, quieres hablar con alguien, pero las horas de diferencia no te ayudan a utilizar el skype tanto como deseas. Aparte no quieres que tu familia y amigos sepan que no la estás pasando muy bien; quieres que todos crean que eres feliz al 200%. Pero luego se cumple una primera reflexión, “no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo soporte”. Es cierto pues a los días de estar sola, empiezas a disfrutarlo. Tienes tiempo para ver esa película que no habías podido terminar, leer un libro, hacer las tareas de la universidad con toda la paciencia del mundo, apagar el teléfono y dormir 13 horas seguidas. Hay momentos en que claro, vuelves al estado “estoy sola, odio estar sola”, pero esos lapsos de tiempo son más cortos, hasta que desaparecen. Es en ese momento en el que la luz entra por tu mente y te das cuenta que has aprendido a gustarte a ti misma, has hecho la paz con tu incontrolable alma, estás conociéndote pasito a pasito.

¿Qué tiene que ver estar sola con que “la felicidad depende de uno mismo”? Ahora sí, a lo que voy. Este año aprendí que cuánto más entiendo quién yo soy y mi perspectiva del mundo, más fácil se me hace disfrutar de cada cosa que pasa en mi vida, cada detalle, cada momento. Poco a poco dejas de depender de algo o alguien para divertirte, para ser feliz, pues hallas alegría en cada pequeña cosa que te rodea. Puede ser genial ir a una fiesta con tu mejor amiga y bailar hasta el amanecer, así como ir a tomar un café en compañía de un buen libro. Disfrutas tanto de caminar por la playa escuchando música, como de ir a un concierto multitudinario. Ves que todos tus amigos pasan San Valentín con sus novios o novias, tú lo pasas comiendo hamburguesas con tu familia, y está bien, eres feliz. Tus expectativas cambian, pues una vez que valoras la compañía de tu alma, también empiezas a valorar más la compañía de quienes te quieren. Así también tienes la valentía de aceptar que los verdaderos amigos son pocos, que no necesitas asistir a todos los eventos que te invitan para sentirte importante o querida, y llegas a entender por fin lo que muchas veces decías sólo de la boca para afuera: la felicidad está en uno mismo, depende de ti.

Gracias 2014 por enseñarme la más grande lección de todas. Con esta nueva perspectiva de la vida, 2015 sorpréndeme.

Carta a un(a) hermano(a)

Querido(a) hermano(a):

¿Sabes qué? Lo primero que diré es que agradezco a Dios por haberte puesto en mi vida. Tal vez no nos una la misma sangre, o tal vez sí o a medias, pero somos herman@s, de eso no hay duda. Crecimos lado a lado, jugamos todas las tardes, primero eras mi pequeñ@ herman@, ahora eres más grande que yo, y la diferencia de edad ya ni se nota.

Quiero que sepas que siempre serás quien todo lo puede y todo lo logra. Una de las pocas personas que logra alegrar mi día con cada chiste, cada broma o comentario inadecuado. Quiero que recuerdes que la vida está hecha de pequeños momentos, de cada memoria que tu corazón puede guardar. No todo es contable, la felicidad no se puede medir, sólo se puede sentir. Muchas veces la felicidad no va a estar reflejada en la nota de un examen sino en las tonterías que hiciste la noche anterior, cuando te negabas a estudiar. Quiero que me prometas que siempre vas a ser tú, sin importar lo que otros piensen, no vas a dejar que pisoteen tu forma de pensar, de ver la vida, de andar en el camino. Quiero pedirte que no te encierres en una sólo forma de ver la vida, porque no todo es blanco o negro, hay muchos matices, y hay oportunidades increíbles cuando las cosas salen de nuestras manos y simplemente nos dejamos llevar. Quiero, principalmente, que nunca pierdas el brillo de tus ojos cuando hablas de las cosas que amas hacer. Esas pasiones que hacen que seas tú, que te hacen únic@. Nunca dejes de creer, de soñar, de dar y amar sin importar recibir. Quiero que confíes que todo pasa por algo, y que muchas veces debemos aprender de ese “algo”.

Quiero que sepas que está bien llorar, limpiar el alma, voltear la página y empezar de nuevo. Pero empezar de cero, aprendiendo de los errores y creciendo un poquito más después de cada caída. Quiero que te aloques, que te pierdas en el camino, porque es la única forma de regresar y saber poco a poco lo que está bien y lo que está mal. Quiero que te arriesgues a seguir tus instintos, hay razones que sólo el corazón puede entender, hay decisiones en las que la razón no se debe meter. Quiero que no te olvides de Dios, Él siempre está ahí para ti, conversa con Él, te escuchará y dará paz a tu alma. Quiero que siempre sonrías, que cada vez que mires hacia atrás, veas que todo lo que has llorado y reído, lo que has vivido y amado, todo te ha hecho más fuerte, te ha formado y convertido en quien eres hoy. Quiero que nunca dejemos de tener esas conversaciones raras, en las que me hablas de escribir pintando, que cada quien tiene su forma de expresarse; esas conversaciones que salen del alma y quedan para siempre. Quiero que abras tus alas y vueles, un poquito siguiendo el mapa, y luego des unas vueltas, que te caigas y te levantes y sigas adelante. Quiero que te desesperes cuando no sepas por qué pasa algo, para que luego recuerdes que los puntos se unen mirando hacia atrás, puede que ahora no entiendas lo que pasa, pero después lo harás, y te darás cuenta que todo tenía un porque.

Quiero que recuerdes que te amo mucho, que nunca cambiaría tu presencia en mi vida por nada del mundo y que Dios sabía lo que hacía cuando nos juntó en el mismo camino. El mundo necesita de nuestras locuras y risas. Gracias por alegrar mi vida, gracias por demostrarme tu amistad, gracias por preocuparte por mí, gracias por resondrarme, gracias por enojarte, gracias por quererme, gracias por ser tú.