Hoy me acordé de ti

Hoy me acordé de ti y me di cuenta de la falta que me haces. Me di cuenta que aunque pasen los años, el sitio que tienes en mi corazón no disminuirá nunca, y que cada día es más grande. Hoy me acordé de ti y me alegré de aun tenerte fresco en mi memoria, de poder escuchar tu voz como si fuera ayer la última vez que llamaste a decir que el desayuno estaba listo. Recordé tu risa y como días “ya le agarró” cuando a tu nieto le daba por hacer payasadas.

Hoy me acordé de ti y de la forma que caminabas, tan activo y alegre. Me acordé de como cuidabas tu jardín y preparabas budín de pan y leche, recordé cuando veías por la ventana mientras me iba al colegio y lo fácil que era diferenciarte de la multitud cuando ibas por mí a la salida. Recordé ese extraño sonido que hacias con los dedos golpeando la mesa, como siempre intenté imitarlo y nunca nadie ha podido lograrlo.

Hoy me acordé de ti y de los caramelos que siempre tenías escondidos, y que eran la recompensa de un buen día. Recordé las manzanas que nos dabas de comer mientras mirábamos televisión los sábados por tarde. Recordé la vez que te acompañé a la panadería y me compraste un collar que anhelaba desde hace días, aun lo tengo guardado, por siempre. Hoy recordé que te decía que estarías conmigo en mi quinceañero, siempre decías que no llegarías, y yo decía que definitivamente ibas a estar, tenías que estar…ese día nadie te vio, pero yo pensé en ti.

Hoy me acordé que ese domingo no te conté cómo me fue en el paseo, me fui de tu cuarto pensando que mañana te contaría todo, sin saber que mañana ya no estarías. Te conté todo lo de ese paseo en sueños, pero me hubiera gustado ver tu cara. Recordé que pensaba que eras invencible, que estarías siempre a nuestro lado, que regresarías al día siguiente listo para seguir cuidándonos, pero no regresaste. No regresaste en cuerpo, pero en alma nunca te fuiste.

Hoy me acordé de ti y espero estés contento con quiénes somos ahora, y orgulloso de nosotros y nuestros logros. Hoy sé que daría todo por poder abrazarte una vez más, contarte que estoy feliz en el país del que siempre me hablaste, verte aunque sea a través de una pantalla. Hoy quiero agradecerte por cuidarme, por siempre estar ahi y por dejar huella en nuestras vidas.

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Personajes de facebook

Conozco una persona que no tiene facebook, una sólo una (aparte de mi abuelita, claro). Pero conozco varias que deberían tener el ingreso PROHIBIDO a facebook, o algunos límites en comentarios, publicaciones y sobretodo un filtro en las fotos que NO deben publicar nunca jamás, never ever ever. Es que así como facebook tiene como requisito tener 18 años o más, creo que es momento de decirle a mi amigo Mark Zuckerberg que tiene que incluir un test psicológico en el registro (le estoy escribiendo un inbox right now). Ya que aun no existe tal test, debemos aceptar que todos tenemos estos personajes en nuestro timeline.

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TUS PADRES   
Por mi integridad (y para ahorrarme las críticas de mi madre por whatsapp) solo comentaré que nunca olvidaré el día que mi roommate pegaba sus fotos de un viaje en power point y se los mandaba a su mamá por mail. Inocentemente (tenía 19 años) le pregunté por qué no tenía a su mamá en el facebook…hoy con 26 años, a miles de kilómetros de distancia y con una madre que tiene smartphone, la entiendo. Y le agradezco a mi hermano por quedarse con la noble tarea de explicarle a nuestros padres la diferencia entre inbox y muro de facebook.

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LA TÍA DE LOS MENSAJES INAPROPIADOS
Es la tía que entra a cubrir el espacio que deja tu mamá cuando esta última:
1. No tiene facebook (no sabes la suerte que tienes)
2. Ya la entrenaste con un filtro anti-comentarios inapropiados.

La tía de tu facebook (pueden ser varias con las mismas cualidades) aparecen de vez en cuando, pero cuando lo hacen, entran con todo. Con selfies, fotos sin sentido (su manicure recién hecha, sus ojos maquillados, los nuevos aretes que compraron)  y descripciones de lo que tomaron de desayuno: Disfrutando de un capuccino con croissant de mantequilla. Que rico, me siento como una reina.

Además escriben siempre comentarios inapropiados, que saltan de un momento a otro, sobretodo cuando despiertas una mañana con 20 notificaciones de ella y sus comentarios son asi: Ay hijita, que linda te ves en esa foto, como has bajado de pesooo, a ver cuando me tomo unas vacaciones y te visito, dile a tu mamá que me llame, o pásame su número de wasap para escribirle un mensaje, el mío es 7943794030.
O casos extremos: Mi reina, ¿ese es el chico del que me habló tu mamá? Esta guapo y qué alto.
Nota mental: No contarle a mi mamá sobre mi nuevo crush, que el chisme vuela.

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EL INTENSO
Puede ser un primo mayor, tío lejano o conocido de tus papás (que aceptaste cuando tu mamá te dijo “hijita acéptalo, quiere tener más amigos en su feisbú”). Su hobby consiste en PUBLICAR EN MAYÚSCULAS (siento que lo escucho gritar en lugar de hablar) y tiene días temáticos. Un día el tema es política, otro día son las elecciones en un país muy lejano, y puede incluir temas sociales, de cultura general y geográficos. También tiene días de incluir su opinión sobre nutrición, productos GMO, medicina naturista y similares. Es intenso porque cuando se le da por publicar sobre algo, lo hace en todas las formas posibles, incluyendo videos, fotos, frases, links periodístico e inbox privados sobre el tema del día.

EL SOCIABLE SIN ONDA/VENDEDOR DE HERBALIFE/CREADOR DE EVENTOS
Es aquella persona que te etiqueta en fotos de publicidad para venderte algo online, o el que publica un video y te etiqueta ya que en su mente tú (y todo el mundo) no tienen nada más que hacer que ver lo que él publica. Dentro de su onda, que el cree sociable, te invita a todos los eventos que crea (fiestas, conciertos, obras de teatro, charlas de oratoria y autoestima), no se toma la molestia de filtrar las invitaciones y por ende se ofende cuando pones “no asistir” (disculpa el rechazo público, no podré tomar mi jet privado para cruzar el Atlántico ese fin de semana).

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LA/EL CHIC@ DE LAS POESÍAS
Es ese amigo o amiga que publica su vida personal en imágenes con frases motivadoras y citas de personajes famosos. Te enteras que anda en problemas amorosos cuando su timeline es una extraña mezcla de Adele y Ricardo Arjona “Never mind I’ll find someone like you/Y cómo deshacerme de ti si no te tengo”, y sabes que han regresado cuando aparece una foto de ositos panda abrazándose y una frase “Lo hermoso del amor es luchar juntos contra las adversidades del camino”.
Sabes que planea un viaje (nunca sabremos si lo realizará o no) cuando aparecen frases tipo: Viajar es cambiarle la ropa al alma, Viajar es vivir, #justgo. Y claro, sabes que gastó todo su dinero en cosas que no debía comprar cuando publica: Colecciona momentos, no cosas (ironías de la vida, se compró todo el 3×2 de Casas & Ideas).

EL EGOCENTRISMO EN PERSONA
Es la persona de las 10 selfies al día (y crea un álbum sobre ello al estilo Yo: todas mis etapas y sombras del alma) la que no manda indirectas sobre su día sino que te las comunica: Pitufino se siente feliz y amado en Starbucks tomando café con Pitufina (inserte aquí dos vasos de café con nombres mal escritos). Y no sólo con ciertos eventos sino literalmente debe publicar TODO lo que pasa por su alma llena de gozo y regocijo:
Pitufino se siente bendecido – Es increíble el sentimiento que tengo al recibir noticias tan bellas, hay tanta gente que me quiere y no puedo evitar compartir con ustedes mi felicidad. Gracias, gracias por todas sus palabras de apoyo. 

Sólo le quiero decir a esas personas, si van a publicar algo cuenten el chisme completo, tal vez están felices por comer pan con Nutella y yo aquí en la crisis del cuarto de siglo.

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EL CASO TERAPÉUTICO
Siempre queda al final un personaje al que tratamos de entender de alguna forma, nos esforzamos para entrar un poquito en su mente pero no logramos comprender. Haciendo mea culpa todos en algún momento hemos tenido ciertas ligeras características de los personajes antes mencionados, pero a este no lo logramos comprender.
Es aquella persona (casi siempre mujer) que ya pasó el límite de “los 40 son los nuevos 30”, sí son los nuevos 30 si se trata de empezar un proyecto nuevo, volver a estudiar, hacer ese viaje que tanto anhelabas antes; pero NO son los nuevo 30, ni 20, ni 15 de poner selfies y fotos que le dejan NADA a la imaginación. A cierta edad no te quedan bien las sombras metálicas, no te ves más joven cambiando tu foto de perfil cada dos días, y definitivamente no tomes fotos con los filtros de perrito de snapchat. 

Y bueno estoy yo, que aburro a mis amigos con mis nuevos post y que por más que quiero cerrar facebook no puedo, pues (me gusta el chisme), es un medio de comunicación necesario al estar al otro lado del mundo.

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No eres tú, soy yo.

Discúlpame por tomarte en serio, por mostrarme interesada, por quere ser parte de tu mundo. Discúlpame por pensar que te parecí simpática y que estaba empezando una amistad. Tú me diste tu tiempo, escuchaste mis ideas locas y sueños de grandeza, reiste con mis bromas; y discúlpame porque confundí las cosas. Es que cuando yo le doy mi tiempo a alguien es porque me interesa saber más, porque no hay regalo más bonito que el tiempo, no hay nada que se compare a una conversación, a prestar atención a lo que otros dicen.

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Discúlpame por ese mensaje, por un saludo de cumpleaños, por la invitación de ayer. Y es que la verdad, cuando me dicen que quieren saber de mí, yo lo creo porque no miento, y discúlpame por pensar que los demás tampoco mienten ni fingen, por creer en las palabras aunque desde niña me dijeron que se las lleva el viento. Discúlpame por ser yo misma, en un mundo en el que es mejor llevar máscaras y jugar a no sentir. Si no te diste cuenta en esos días, yo tengo millones de sentimientos a diario que no tengo intención de ocultar, sentimientos que me hacen ser quien soy. Sentimientos que, a pesar que puedan doler en algún momento, me hacen sentir viva, me muestran una hermosa forma de vivir entre la vulnerabilidad de mi corazón y la fuerza de mi mente. Sentimientos que más de una vez me han hecho llorar y reír al mismo tiempo y por distintas razones.

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Sinceramente discúlpame por vivir con intensidad, por abrir mi corazón. Es que la vida es tan maravillosa, las personas que conocemos a diario son un mundo aparte, y simplemente no puedo controlar las emociones que todo eso me produce. Discúlpame por creer en el destino, por pensar que los caminos de las personas se unen de manera inexplicable pero con un sentido y plan común. Discúlpame por no fingir, por no seguir las etiquetas de la sociedad y por ser demasiada energía. Discúlpame por querer ser parte de tu vida, y mucho más por demostrártelo, es que no tendría por qué ocultarlo, pues tú ya eras parte de la mía.

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Y por otro lado perdóname por reflexionar y darme cuenta que si quieres ser parte de mi vida está bien, pero si no también. Perdóname por salir de tu camino, salir por la puerta grande y sin intención de regresar. Perdóname por irme como he venido, con una sonrisa y  el corazón abierto. Perdóname por no buscarte más, por entender que eres parte de la sociedad de máscaras que trato de evitar. Perdóname por darme cuenta que no eres una de las piezas de mi rompecabezas, por entender que lo que en la vida no suma, resta. Perdóname…no eres tú, soy yo. 

Cuerpo de verano

Para los que estamos en el lado este del planeta, el verano sigue en todo su esplendor. Como les conté en mi post anterior El encanto de viajar sola, estuve de viaje por Italia y la costa de Croacia. Si bien soy una persona que prefiere el invierno, una de mis cosas favoritas del verano es ir a la playa y quedarme en el mar por horas. El mar Adriático es increíble, es como una gran piscina y el agua es turquesa. Este verano tuve la oportunidad de estar en Silba, una pequeña y hermosa isla que no tiene carros ni bicicletas. Lo pasé de maravilla, hice geniales amigos y aprendí una de las cosas más importantes de este año: amé mi cuerpo de verano.

He de confesar que siempre he tenido un cierto complejo de ponerme ropa de baño, por más que trato de luchar contra ello, hay cosas que son más fuertes que la voluntad y todos los artículos sobre autoestima que leo en internet. Cada vez que se acercaba el verano, intensificaba ejercicios, cuidaba mis comidas, me prometía a mí misma ver un cambio. Pero lo que no me daba cuenta es que el cambio más importante viene de adentro, porque si en mi cabeza no me siento bien, el reflejo del espejo no va cambiar así tenga 10 kg más o menos, así entrene 2 o 5 horas diarias.

Este verano, después de 26 años de playa, logré estar en bikini por más de una hora, logré caminar así delante de todo el mundo, jugar voley (yo que mejor hablo chino que jugar voley), ir a una fiesta de piscina, tomar sol, estar rodeada de gente…sin pensar en las críticas o en el qué dirán, y ¿saben qué? los más grandes prejuicios están en nuestra mente. Somos nosotros los que más nos juzgamos, nos comparamos con imágenes de revistas que son irreales, nos traumamos con una cicatriz, con celulitis, con un poco de grasa que aparece en nuestra cadera. Buscamos un cuerpo de verano que es inalcanzable que no existe, porque nuestros estándares de belleza son irreales, son manipulados e inexistentes. Por más que leemos que la modelo de la revista tiene mil arreglos y filtros, sufrimos por vernos como ella, cuando nadie se ve así, ni ella misma.

Este año por fin acepté mi cuerpo tal y como es, así como vine al mundo, aprendí a sonreír al reflejo del espejo y a amar la forma en la que mi cuerpo está hecho. No todos somos iguales, gracias a Dios hay afuera miles de cuerpos y rostros distintos, todos somos hermosos y tenemos el derecho y la obligación de amar el reflejo que vemos a diario en el espejo. No busquemos un cuerpo de verano que creemos va a llenar nuestra alma con una subida de autoestima porque está todo en nuestro interior. No busquemos una perfección que no existe, busquemos salud y bienestar mental y físico. No dependemos de nuestra apariencia física para conquistar nuestros sueños y metas, nunca olvidemos que la confianza y una gran sonrisa abren más puertas que un 90-60-90. Aprendamos a amar y cuidar nuestro cuerpo en todas las estaciones del año, a llenarnos de confianza, seguridad y felicidad.

 

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El encanto de viajar sola

Hace dos días regresé de uno de los mejores viajes de mi vida, un trayecto que había estado esperando años por hacer y por fin lo logré. Desde Zagreb partí a Venecia, luego hice una parada de unas cuantas horas en Padua, seguí mi recorrido hacia Verona y terminé a lo que Italia se refiere en Rimini. Luego seguí en barco desde Ancona hasta Zadar, una ciudad en la costa de Croacia, visité las islas de Korcula (que es un parque nacional) y terminé descansando cuatro días en Silba, una isla que no tiene carros ni bicicletas, y donde van a encontrar el agua más turquesa e increíble del mundo. No se necesitan filtros de instagram en ni una foto. Cuando tu plan es coger una mochila, tu cámara de fotos y viajar sin guía profesional, las cosas salen mejor de lo que esperas.

#1 Te vuelves más segura de ti misma
Es lo mejor de estar en un lugar desconocido y sola, sí o sí te vuelves más segura. No hay guía que te diga por donde ir y no ir, sólo tienes la información de internet, los lugares que quieres visitar y unas ganas inmensas de verlo todo. Aprendes que dependes de ti misma, tomas tus propias decisiones y lo conoces todo.

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#2 Aprendes mucho más de ti al salir de tu zona de comfort
Puedes vivir con tu familia, amigos, pareja o puedes vivir sola, sea la situación que sea estás en una relativa zona de comfort. Viajar sola es obligarte a salir de esa zona, romper tus propias barreras y límites mentales, aprendes más de ti misma, de las cosas que quieres y no. Aprendes a diferenciar lo que para ti está bien y está mal, y te sorprendes del gran y fuerte carácter que puedes llegar a tener.

#3 Conoces personas increíbles
Puedes conocer personas que como tú viajan solas, o conoces grupos de extranjeros o locales. El mundo da tantas vueltas, la vida nos tiene guardadas tantas sorpresas que no vas a creer toda la gente que vas a llegar a conocer. Cuando estas sola y quieres socializar tu única opción es hacer nuevos amigos. El destino pone en tu camino a las personas adecuadas, en el momento y lugar correcto, sólo debemos abrir los ojkos y el corazón para dejarlas entrar en nuestras vidas.

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#4 Ves el mundo a tu manera
¿Quieres perderte por las calles? ¿Prefieres pasar horas en un museo? ¿Te gusta levantarte tarde? Tú tomas todas las decisiones de este viaje. Hay muchas formas de conocer una ciudad, con todo planeado o yendo a la deriva, no hay forma correcta o incorrecta, es sólo tu manera de hacer las cosas.

#5 Eres más linda, loca y libre
Como me dijo mi prima hace unos días, estas son las experiencias 3L que tenemos que vivir y luego contar. Viajar sola, perderte, asustarte porque no encuentras el tren correcto, hablar con extraños, comunicarte con señas cuando nadie habla ninguno de tus idiomas…todo eso te hace más linda de alma, loca de espíritu y libre de mente, cuerpo y prejuicios.

Este viaje lo hice en parte sola, en parte acompañada y terminé con el mejor grupo amigos que pude imaginar. No negaré que al comienzo da miedo, sobretodo porque la primera pregunta que quien sea te hace es “¿solita? ¿no te da miedo?” y tu cabeza esta entre “sí, pero tengo las agallas” y “no, yo puedo sola”. Y cuando encuentras la verdadera respuesta te retas a ti misma a coger tu maleta y sales por la puerta, con la cabeza llena de ideas y sin mirar atrás. Te mereces ese viaje, esa oportunidad de hacer lo que tú quieras, ir a donde desees, hablar con quien sea. Te aseguro que cuando regreses no serás la misma, serás una versión más linda, loca y libre de ti misma. 

PD: Y por las fotos ni te preocupes, siempre hay personas dispuestas a tomarte varias y sino, existe el timer y el selfie stick.

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Carta a “Ni Uno Menos”

Al creador de ese evento:

¿Va en serio? Porque sinceramente espero que sea broma. Es cierto que la violencia existe contra mujeres y hombres, que hay mujeres que maltratan a sus novios, esposos, etc…pero ¿has visto las cifras? No sólo las cifras, los hechos, que son contundentes, reales, cosas que cada peruana ha vivido al menos una vez en su vida.

Estoy segura que tienes una hermana, prima, mamá, enamorada, amiga, alguna mujer en tu vida que más de una vez ha llegado a casa con miedo, no sólo de ser asaltada, sino de ser ultrajada, insultada y humillada. Estoy segura que conoces al menos una mujer que duda antes de subirse a un bus lleno de gente, por miedo que la manoseen. Seguro conoces a una mujer que piensa dos veces antes de ponerse un short o un vestido al de salir de casa, porque eso sólo traería como consecuencia que te griten “mamacita” desde el otro lado de la calle, y eso es lo mínimo que puede pasar, y no, todo lo que nos dicen en la calle no son piropos, ni nunca lo serán.

Si no conoces a nadie que haya pasado alguna vez por situaciones similares entonces te pregunto: ¿alguna vez alguien te ha visto al volante y te ha mandado a la cocina? ¿te han exigido ir en tacos a trabajar y estar horas parado? ¿te han insistido mil veces en bailar pegado hasta que terminas pegado contra la pared y tienes que salir corriendo? ¿te han insinuado que has subido de puesto por la forma en la que luces? ¿te han preguntado en una entrevista de trabajo si planeas tener hijos? ¿te han juzgado de “feminazi” cuando expresas tu opinión? ¿te han dicho que por tu género no puedes hablar de fútbol o de política?

Deja de tratar de inferiorizar los hechos, de querer tapar el sol con un dedo. No intentes callar nuestra voz ni minimizar el cambio que estamos creando. No vas a lograr aumentar tu ego y así cubrir tu falta de autoestima, porque ya empezamos a caminar con la cabeza en alto, empezamos a creer en nosotras mismas y a aprender a no callarnos.

Si quieres respeto, guarda respeto y gánatelo.

ni una menos

 

El club de Julieta

Antes de contarles lo mejor de mi estadía en Verona, les comento que estoy escribiendo directamente desde un barco, estoy cruzando el mar Adriático de Ancona (Italia) a Zadar (Croacia). No puedo estar mas emocionada, con este viaje sólo me falta estar en un helicóptero y habré viajado por todos los medios de transporte. 

De todas las ciudades que visité en el norte de Italia, me quedo con Verona. Me encantó su arquitectura e historia y lo romántico de la ciudad, pues como ya sabrán, Verona es el escenario de la más grande y trágica historia de amor de Shakespeare, Romeo y Julieta. Pude conocer la casa de Julieta, subir al balcón y hacer todas las tradiciones necesarias para que Romeo llegue, algún día. Una de esas tradiciones y que muchas chicas hacen es escribirle una carta a Julieta, solicitándole consejos y ayuda, a veces pidiendo deseos, pues quién mejor que la enamorada eterna para decirte qué hacer con el amor de tu vida. 

Esta tradición de mandar cartas a Julieta se hizo mucho más popular con la pelicula Cartas a Julieta, y he de admitir que desde que vi (y lloré) con la película, mis deseos de ir a Verona aumentaron. En la película, Sophie (Amanda Seyfried) es una aspirante a escritora que llega por casualidad a la oficina de las secretarias de Julieta, mujeres que responden las cartas de amor, aconsejándoles desde su propia experiencia y firmando como Julieta. 

Pasa en las películas, pasa en la vida. Estaba caminando por las calles de Verona y veo un cartel que dice Club di Giuletta, entré a ver de qué se trataba y pregunté si podía escribir mi carta y mandársela a Julieta. En realidad, entendieron que yo quería escribir cartas como respuesta, me preguntaron cuál es mi lengua materna, y al decir que es español me dijeron que necesitaban colaboración pues no hay muchas chicas que hablen español y esten interesadas en responder cartas de amor. Y cómo negarme, si se trata de escribir y dar consejos, y encima con mi nivel agudo de romanticismo. Me pasé el resto de la mañana leyendo y respondiendo cartas de amor que venían de todas partes del mundo, de chicas de todas las edades y con distintos problemas, claro todos giraban en torno al sentimiento más importante y hermoso, el amor. 

Aparte de sentirme protagonista de una película, me encantó la posibilidad de compartir consejos con personas que nunca he visto ni veré, ni saben quién soy. Muchos anti-románticos lo verán como el club de los corazones rotos, pero yo lo vería como un club de aliadas, de solidaridad romántica, un club en donde compartimos opiniones, consejos y reflexiones de manera anónima. Leer todas esas cartas también me permitió ver que hay problemas de amor mucho más grandes que los mios, que todos los seres humanos somos un mundo aparte, todos tenemos algo que contar, pero lo más bonito es ver que hay personas que aun creen en el romance y en lo desconocido, en mandar una carta a un personaje literario y esperar una respuesta, sin perder la esperanza.