Cuerpo de verano

Para los que estamos en el lado este del planeta, el verano sigue en todo su esplendor. Como les conté en mi post anterior El encanto de viajar sola, estuve de viaje por Italia y la costa de Croacia. Si bien soy una persona que prefiere el invierno, una de mis cosas favoritas del verano es ir a la playa y quedarme en el mar por horas. El mar Adriático es increíble, es como una gran piscina y el agua es turquesa. Este verano tuve la oportunidad de estar en Silba, una pequeña y hermosa isla que no tiene carros ni bicicletas. Lo pasé de maravilla, hice geniales amigos y aprendí una de las cosas más importantes de este año: amé mi cuerpo de verano.

He de confesar que siempre he tenido un cierto complejo de ponerme ropa de baño, por más que trato de luchar contra ello, hay cosas que son más fuertes que la voluntad y todos los artículos sobre autoestima que leo en internet. Cada vez que se acercaba el verano, intensificaba ejercicios, cuidaba mis comidas, me prometía a mí misma ver un cambio. Pero lo que no me daba cuenta es que el cambio más importante viene de adentro, porque si en mi cabeza no me siento bien, el reflejo del espejo no va cambiar así tenga 10 kg más o menos, así entrene 2 o 5 horas diarias.

Este verano, después de 26 años de playa, logré estar en bikini por más de una hora, logré caminar así delante de todo el mundo, jugar voley (yo que mejor hablo chino que jugar voley), ir a una fiesta de piscina, tomar sol, estar rodeada de gente…sin pensar en las críticas o en el qué dirán, y ¿saben qué? los más grandes prejuicios están en nuestra mente. Somos nosotros los que más nos juzgamos, nos comparamos con imágenes de revistas que son irreales, nos traumamos con una cicatriz, con celulitis, con un poco de grasa que aparece en nuestra cadera. Buscamos un cuerpo de verano que es inalcanzable que no existe, porque nuestros estándares de belleza son irreales, son manipulados e inexistentes. Por más que leemos que la modelo de la revista tiene mil arreglos y filtros, sufrimos por vernos como ella, cuando nadie se ve así, ni ella misma.

Este año por fin acepté mi cuerpo tal y como es, así como vine al mundo, aprendí a sonreír al reflejo del espejo y a amar la forma en la que mi cuerpo está hecho. No todos somos iguales, gracias a Dios hay afuera miles de cuerpos y rostros distintos, todos somos hermosos y tenemos el derecho y la obligación de amar el reflejo que vemos a diario en el espejo. No busquemos un cuerpo de verano que creemos va a llenar nuestra alma con una subida de autoestima porque está todo en nuestro interior. No busquemos una perfección que no existe, busquemos salud y bienestar mental y físico. No dependemos de nuestra apariencia física para conquistar nuestros sueños y metas, nunca olvidemos que la confianza y una gran sonrisa abren más puertas que un 90-60-90. Aprendamos a amar y cuidar nuestro cuerpo en todas las estaciones del año, a llenarnos de confianza, seguridad y felicidad.

 

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El encanto de viajar sola

Hace dos días regresé de uno de los mejores viajes de mi vida, un trayecto que había estado esperando años por hacer y por fin lo logré. Desde Zagreb partí a Venecia, luego hice una parada de unas cuantas horas en Padua, seguí mi recorrido hacia Verona y terminé a lo que Italia se refiere en Rimini. Luego seguí en barco desde Ancona hasta Zadar, una ciudad en la costa de Croacia, visité las islas de Korcula (que es un parque nacional) y terminé descansando cuatro días en Silba, una isla que no tiene carros ni bicicletas, y donde van a encontrar el agua más turquesa e increíble del mundo. No se necesitan filtros de instagram en ni una foto. Cuando tu plan es coger una mochila, tu cámara de fotos y viajar sin guía profesional, las cosas salen mejor de lo que esperas.

#1 Te vuelves más segura de ti misma
Es lo mejor de estar en un lugar desconocido y sola, sí o sí te vuelves más segura. No hay guía que te diga por donde ir y no ir, sólo tienes la información de internet, los lugares que quieres visitar y unas ganas inmensas de verlo todo. Aprendes que dependes de ti misma, tomas tus propias decisiones y lo conoces todo.

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#2 Aprendes mucho más de ti al salir de tu zona de comfort
Puedes vivir con tu familia, amigos, pareja o puedes vivir sola, sea la situación que sea estás en una relativa zona de comfort. Viajar sola es obligarte a salir de esa zona, romper tus propias barreras y límites mentales, aprendes más de ti misma, de las cosas que quieres y no. Aprendes a diferenciar lo que para ti está bien y está mal, y te sorprendes del gran y fuerte carácter que puedes llegar a tener.

#3 Conoces personas increíbles
Puedes conocer personas que como tú viajan solas, o conoces grupos de extranjeros o locales. El mundo da tantas vueltas, la vida nos tiene guardadas tantas sorpresas que no vas a creer toda la gente que vas a llegar a conocer. Cuando estas sola y quieres socializar tu única opción es hacer nuevos amigos. El destino pone en tu camino a las personas adecuadas, en el momento y lugar correcto, sólo debemos abrir los ojkos y el corazón para dejarlas entrar en nuestras vidas.

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#4 Ves el mundo a tu manera
¿Quieres perderte por las calles? ¿Prefieres pasar horas en un museo? ¿Te gusta levantarte tarde? Tú tomas todas las decisiones de este viaje. Hay muchas formas de conocer una ciudad, con todo planeado o yendo a la deriva, no hay forma correcta o incorrecta, es sólo tu manera de hacer las cosas.

#5 Eres más linda, loca y libre
Como me dijo mi prima hace unos días, estas son las experiencias 3L que tenemos que vivir y luego contar. Viajar sola, perderte, asustarte porque no encuentras el tren correcto, hablar con extraños, comunicarte con señas cuando nadie habla ninguno de tus idiomas…todo eso te hace más linda de alma, loca de espíritu y libre de mente, cuerpo y prejuicios.

Este viaje lo hice en parte sola, en parte acompañada y terminé con el mejor grupo amigos que pude imaginar. No negaré que al comienzo da miedo, sobretodo porque la primera pregunta que quien sea te hace es “¿solita? ¿no te da miedo?” y tu cabeza esta entre “sí, pero tengo las agallas” y “no, yo puedo sola”. Y cuando encuentras la verdadera respuesta te retas a ti misma a coger tu maleta y sales por la puerta, con la cabeza llena de ideas y sin mirar atrás. Te mereces ese viaje, esa oportunidad de hacer lo que tú quieras, ir a donde desees, hablar con quien sea. Te aseguro que cuando regreses no serás la misma, serás una versión más linda, loca y libre de ti misma. 

PD: Y por las fotos ni te preocupes, siempre hay personas dispuestas a tomarte varias y sino, existe el timer y el selfie stick.

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Carta a “Ni Uno Menos”

Al creador de ese evento:

¿Va en serio? Porque sinceramente espero que sea broma. Es cierto que la violencia existe contra mujeres y hombres, que hay mujeres que maltratan a sus novios, esposos, etc…pero ¿has visto las cifras? No sólo las cifras, los hechos, que son contundentes, reales, cosas que cada peruana ha vivido al menos una vez en su vida.

Estoy segura que tienes una hermana, prima, mamá, enamorada, amiga, alguna mujer en tu vida que más de una vez ha llegado a casa con miedo, no sólo de ser asaltada, sino de ser ultrajada, insultada y humillada. Estoy segura que conoces al menos una mujer que duda antes de subirse a un bus lleno de gente, por miedo que la manoseen. Seguro conoces a una mujer que piensa dos veces antes de ponerse un short o un vestido al de salir de casa, porque eso sólo traería como consecuencia que te griten “mamacita” desde el otro lado de la calle, y eso es lo mínimo que puede pasar, y no, todo lo que nos dicen en la calle no son piropos, ni nunca lo serán.

Si no conoces a nadie que haya pasado alguna vez por situaciones similares entonces te pregunto: ¿alguna vez alguien te ha visto al volante y te ha mandado a la cocina? ¿te han exigido ir en tacos a trabajar y estar horas parado? ¿te han insistido mil veces en bailar pegado hasta que terminas pegado contra la pared y tienes que salir corriendo? ¿te han insinuado que has subido de puesto por la forma en la que luces? ¿te han preguntado en una entrevista de trabajo si planeas tener hijos? ¿te han juzgado de “feminazi” cuando expresas tu opinión? ¿te han dicho que por tu género no puedes hablar de fútbol o de política?

Deja de tratar de inferiorizar los hechos, de querer tapar el sol con un dedo. No intentes callar nuestra voz ni minimizar el cambio que estamos creando. No vas a lograr aumentar tu ego y así cubrir tu falta de autoestima, porque ya empezamos a caminar con la cabeza en alto, empezamos a creer en nosotras mismas y a aprender a no callarnos.

Si quieres respeto, guarda respeto y gánatelo.

ni una menos

 

El club de Julieta

Antes de contarles lo mejor de mi estadía en Verona, les comento que estoy escribiendo directamente desde un barco, estoy cruzando el mar Adriático de Ancona (Italia) a Zadar (Croacia). No puedo estar mas emocionada, con este viaje sólo me falta estar en un helicóptero y habré viajado por todos los medios de transporte. 

De todas las ciudades que visité en el norte de Italia, me quedo con Verona. Me encantó su arquitectura e historia y lo romántico de la ciudad, pues como ya sabrán, Verona es el escenario de la más grande y trágica historia de amor de Shakespeare, Romeo y Julieta. Pude conocer la casa de Julieta, subir al balcón y hacer todas las tradiciones necesarias para que Romeo llegue, algún día. Una de esas tradiciones y que muchas chicas hacen es escribirle una carta a Julieta, solicitándole consejos y ayuda, a veces pidiendo deseos, pues quién mejor que la enamorada eterna para decirte qué hacer con el amor de tu vida. 

Esta tradición de mandar cartas a Julieta se hizo mucho más popular con la pelicula Cartas a Julieta, y he de admitir que desde que vi (y lloré) con la película, mis deseos de ir a Verona aumentaron. En la película, Sophie (Amanda Seyfried) es una aspirante a escritora que llega por casualidad a la oficina de las secretarias de Julieta, mujeres que responden las cartas de amor, aconsejándoles desde su propia experiencia y firmando como Julieta. 

Pasa en las películas, pasa en la vida. Estaba caminando por las calles de Verona y veo un cartel que dice Club di Giuletta, entré a ver de qué se trataba y pregunté si podía escribir mi carta y mandársela a Julieta. En realidad, entendieron que yo quería escribir cartas como respuesta, me preguntaron cuál es mi lengua materna, y al decir que es español me dijeron que necesitaban colaboración pues no hay muchas chicas que hablen español y esten interesadas en responder cartas de amor. Y cómo negarme, si se trata de escribir y dar consejos, y encima con mi nivel agudo de romanticismo. Me pasé el resto de la mañana leyendo y respondiendo cartas de amor que venían de todas partes del mundo, de chicas de todas las edades y con distintos problemas, claro todos giraban en torno al sentimiento más importante y hermoso, el amor. 

Aparte de sentirme protagonista de una película, me encantó la posibilidad de compartir consejos con personas que nunca he visto ni veré, ni saben quién soy. Muchos anti-románticos lo verán como el club de los corazones rotos, pero yo lo vería como un club de aliadas, de solidaridad romántica, un club en donde compartimos opiniones, consejos y reflexiones de manera anónima. Leer todas esas cartas también me permitió ver que hay problemas de amor mucho más grandes que los mios, que todos los seres humanos somos un mundo aparte, todos tenemos algo que contar, pero lo más bonito es ver que hay personas que aun creen en el romance y en lo desconocido, en mandar una carta a un personaje literario y esperar una respuesta, sin perder la esperanza. 

Cuatro claves para cocinar, comer sano y ahorrar 

Les cuento que estoy de viaje, me di una escapadita al norte de Italia (un recorrido que quería hacer hace años). Y mientras voy fotografiando los geniales paisajes y probando de los mejores cafés de las ciudades, quise escribir un poquito. Muchas veces me comentan o preguntan cómo logro distribuir mis ingresos para poder vivir relativamente bien y ahorrar para viajar. Bueno, no tengo un inmenso sueldo (considerando que es mi, relativamente, primer trabajo), vivo sola (eso incluye pagar luz, agua, renta, internet, comida) y he de admitir que me gusta comprar cositas que ponerme y maquillaje. Entonces pensando en qué es lo que hace la gran diferencia al momento de ahorrar, llegué a la conclusión que es la comida. 

Parece gracioso o increíble, pero organizarse en las compras diarias y tomarse el trabajo (y qué trabajo!!) de cocinar todos los días hace una gran diferencia. Si bien es rico y relajante comer en restaurantes, no es lo más ahorrativo, y personalmente procuro hacerlo máximo una vez a la semana. El problema esta en que al vivir sola, tengo que dedicarle un tiempo especial y exclusivo a pensar qué cocinar y ponerlo en práctica. No es para nada fácil llegar a casa a las 10 p.m. y tener que cocinar porque al día siguiente trabajo a las 8 a.m. Hay momentos en los que de verdad envidio a mis colegas que llegar a casa y tienen desayuno, almuerzo y cena (además que extraño la comida de mi mamá). Como todo lo bueno requiere un sacrificio, procuro llevar mi propio almuerzo al trabajo todos los días, y acá comparto las claves para lograrlo. 

#1. Organización y planeamiento

Suena a complicarse la vida sin necesidad, pero al final es mucho mas sencillo de lo que parece. Si un día a la semana te sientas y escribes qué vas a cocinar esa semana, además de comprar los ingredientes que necesitas podrás ahorrar tiempo en pensar qué preparar, y hasta dinero si compras todo en un solo lugar y con tiempo. 


#2. Dos en uno

Al vivir sola es practicamente imposible cocinar para uno, y es una pérdida de energía y tiempo total. Siempre cocina para dos días, guardas el resto de comida en la refrigeradora y un día menos de preocuparse qué cocinar. 

#3. Practicidad

Todos amamos la comida de nuestro país, tenemos nuestro platillo favorito o quién no muere por comer una lasaña. Pero lamentablemente es muy dificil cocinar comidas laborosas todos los días, así que lo mejor es ser práctica. Un poco de verduras, pollo frito y papas doradas y tienes un almuerzo balanceado en menos de 20 minutos. 

#4. Salvación a último minuto

A pesar de organizar, llega el día en que te faltan ingredientes para cocinar, todas las tiendas estan cerradas y tienes un presupuesto muy ajustado hasta la próxima fecha de pago. Entonces es bueno tener a la mano comida de salvación, para mí son tortillas (estilo mexicanas), atún y lechuga. No podría cocinar nada con ello por separado, pero juntos y un poco de mayonesa hacen un decente (aunque poco saludable) almuerzo. 

Poniendo en práctica estos consejos verán que poco a poco es más fácil llevar almuerzo al trabajo o escuela, se nota una diferencia en los ahorros del mes y además se come más saludable (lo que no viene mal si estamos cuidando lo que comemos). Siendo las 22:30 h. en Verona y teniendo un tren camino a Rimini mañana, me despido.