Victory Art Caffe: como estar en casa

Desde que veo Friends o How I met your mother, siempre quise tener un lugar favorito, a donde vaya y sepan inmediatamente qué tomo, sepan mi nombre y yo conozca a todos los que trabajan ahí. Finalmente, podré entrar a ese lugar y decir “¡denme lo de siempre!”.

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Siendo Croacia un país 200% cafetero, las personas comúnmente disfrutan de un café sentados, nada de tomarlo para llevar y eso me encanta. Pero hay momentos en los que necesitas urgentemente un café y tienes que regresar a trabajar o ir hacia otra parte, y en la calle donde yo trabajo no encontraba un lugar donde pedir un café para llevar. Hasta que abrieron Victory Art Caffe, y así mis necesidades de cafeína fueron cubiertas y mi sueldo no se hace agua, sino café y a veces cerveza. Poco a poco, los cafés para llevar se convirtieron en tardes de tomar café y/o cerveza, conversar con compañeros de trabajo o con los baristas del lugar, y últimamente es el lugar para jugar Damas Chinas todos los miércoles con mis primas y jugadores invitados.

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Lo que me encanta de este café es que literalmente es como estar en casa, la música no es muy fuerte lo que hace que pueda leer o escribir, atienden rápido y muy amablemente y saben fidelizar a los clientes. La luz es siempre tenue sin llegar a ser tétrico, y como amante de las letras, me encantan los mensajes y frases que tienen en las paredes. Asimismo, el lugar no es sólo cafetería, también es una galería en donde venden cuadros de nuevos pintores croatas, dándole al ambiente un toque artístico muy original.

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Lo que más me gusta como consumidora de café, es que a diferencia de muchas cafeterías en la ciudad, los trabajadores no son meseros, son baristas, y saben hacer un perfecto café, hasta latte art. La marca de café que utilizan es Segafredo Zanetti Espresso, una marca italiana de renombre, no es muy común en Croacia, poco a poco está entrando al mercado y es excelente. Los precios son muy accesibles, un café macchiato ronda el $ 1.50. Y claro, no sólo tienen café, tienen cervezas comerciales y exclusivas, shots de distintas bebidas y vinos croatas y extranjeros.

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Con este post doy inicio a una nueva categoría del blog en donde iré haciendo reseñas y recomendando cada café de cada ciudad a donde vaya, espero ir completando poco a poco esta sección y que les ayude al planear algún viaje. Si vienen a Zagreb, Victory Art Caffe es un “must”, deben visitarlo en la calle Ilica #67, y lo más probable es que me encuentren escribiendo el siguiente post.

Te prometo hoy

Te prometo ataques de risa de madrugada, mensajes de buenos días y besos de buenas noches. Te prometo lágrimas sin razón y algo de celos sin cabeza. Te prometo conversaciones interminables sobre la forma de cada nube y el brillo de las estrellas. Te prometo abrazos que tranquilicen cuando las palabras no te calmen.

Te prometo silencios cómodos, escuchando sólo nuestra respiración. Te prometo el espacio más grande de mi corazón. Te prometo días sin verte, y horas y horas compensando esos momentos con besos y sonrisas. Te prometo miradas cómplices e intercambios de pensamientos. Te prometo canciones en guitarra y versos de poesías. Te prometo la verdad, siempre la verdad. Te prometo cafés dulces y algunos amargos.

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Te prometo complicarte la vida y hacerte entender la sin razón de algunos de mis días. Te prometo darte la mano al caminar, podemos ir separados pero quiero ir a tu lado. Prometo volverte loco pero hacerte feliz. Prometo ser la pieza que le falte a tu rompecabezas, aunque aun no esté armado por completo. Prometo ser siempre yo, aunque eso te saque de quicio.

Y prometo, cuando te vuelva a ver, mirarte a los ojos un segundo más. Te prometo no quedarme callada ni esperar de más. Te prometo preguntar más y responder menos. Te prometo escuchar más. Te prometo el momento preciso y el lugar indicado, cuando te vuelva a ver, si te vuelvo a ver.

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Un día antes

Un día antes te despiertas con ganas de matar al mundo entero, empezando por tu despertador. A pesar de las endorfinas del ejercicio (y del chocolate que te comiste), no sientes ni una pizca de alegría. Te miras al espejo, dos puntos rojos en tu cara aparecieron durante la noche y ni el más potente maquillaje los puede camuflar. Tu cabello decidió hoy rebelarse ante la crema de peinar, no tienes más remedio que hacerte una cola de caballo. Tratas de disimular tu mal día pero todos te preguntan ¿te pasa algo? ¿estás triste? y la respuesta es: no, no estoy triste. Pero tu mente está ¿estoy triste? no…es decir, me siento rara, pero no tengo porqué estar triste.

Tomas un café, revisas tu celular, abres facebook, instagram, twitter, whatsapp…¿acaso nadie tiene nada interesante que contar hoy? Ves la pantalla de facebook que te pregunta: ¿en qué estas pensando? y la respuesta es usbviosdnvjkfcnsknhkasfkla. Te conformas con ver videos de perritos bailando salsa, esperando que ellos te pongan de buen humor. Tomas otro café, ya van dos. Vuelves a revisar tu celular, no hay ni un mensaje, y luego te preguntas ¿de quién esperas un mensaje?…de nadie.

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¿Hacia dónde va tu vida? ¿Estás orgullosa? Y las preguntas y dudas existenciales vienen, todas en el mismo día. Piensas si la niña que fuiste y que llevas dentro estaría feliz de la mujer que eres hoy. Ya quieres terminar el trabajo e ir a casa a dormir, leer, tomar otro café…quieres pizza, chocolate, helado, maní con pasas, arroz con leche, papa a la huancaína…pero no tienes apetito ni hambre, en realidad quieres una cerveza ¿o vino mejor?

Escuchas música, las canciones de amor no representan tu estado actual, las de desamor tampoco…¿que carajos? Sientes que lo que te representaría ahorita es La Gallina Turuleca, porque estás loca. Quieres escribir, pero no tienes inspiración, las palabras llegan y se van, pequeñas frases que no completan ni un párrafo.

Te duele la cabeza, todo te fastidia. Hasta que viene, ya es el día…la confusión es reemplazada por dolores de cuerpo y mal humor. No te queda más que repetir en tu cabeza que sólo son cuatro días.

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Tengo hambre. Estoy cansada. Estoy bien. Me duelen las piernas. Déjame en paz. Ven acá. Quiero panqueques. Cardio. Estoy hinchada. Mantequilla de maní. Quiéreme!!

Un año loco

Hace una semana cumplí un año en Zagreb, Croacia; y la verdad ha sido un año muy loco. Cada vez que termina un año, digo que ha sido el mejor, porque en todos vivo nuevas experiencias y principalmente aprendo muchas cosas. Pero este año ha sido totalmente distinto, ha sido el más distinto, incierto y lleno de sorpresas.

Cuando llegué tenía muchas ideas en la cabeza, muchos planes y metas que lograr. Mi maleta estaba (y sigue estando) llena de sueños. No derramé muchas lágrimas al llegar, creo que esta vez ya estaba psicológicamente preparada para estar sola. Estaba desesperada por solucionar mis documentos, me pasaba dias confundida con qué hacer, cómo postular a la universidad, convalidar mi Bachiller, buscar trabajo de verano, averiguar si puedo trabajar como estudiante…literalmente tenía mil cosas en la cabeza. Sin querer queriendo, terminé postulando a un trabajo que creía lo podía hacer, aun sin saber el idioma, porque en la descripción decía que era preferible que el postulante hable español. Un día antes de terminar el semestre en la escuela de idiomas, un día antes de entrar en la desesperación de no saber qué hacer, me llamaron para una entrevista en ese trabajo. Al día siguiente, viernes y el último día de clases, me llamaron a la segunda entrevista. EL sábado me confirmaron que había obtenido el trabajo y el domingo ya estaba empezando. Siempre digo que mi trabajo es tan genial que merece un post especial, y sí que lo es, así que no entraré en detalles (aun), en pocas palabras, trabajo en el Museo de Ilusiones (Muzej iluzija) en Zagreb.

Luego de encontrar trabajo, debía encontrar dónde vivir, porque no podía quedarme en la residencia de por vida. Tuve suerte y mucha, en mi segundo intento de encontrar departamento, encontré el que es mi casa ahora. Tengo una compañera de piso genial y tengo un balcón en mi cuarto. Debo aceptar que de no ser por mis papás, quienes instalaron todos mis muebles cuando estuvieron de visita, yo no sé que hubiera hecho. Ikea es genial, pero si no sabes armar muebles, estás perdida. Ahora mi cuarto es un pedacito  de mí, es el reflejo de mi personalidad y ya siento que tengo casa.

En este año logré con ayuda de mis papás, darme una escapadita a Lima, aunque sea por una semana. Y ahorré la vida, centavo por centavo, para regresar a mi nave nodriza, Walt Disney World. Siendo sincera, nunca pensé que lograría regresar, aun no lo creo.

Este año en Croacia ha sido increíble, me encanta mi vida acá, las cosas que hago, las oportunidades que se me presentan y sobretodo, amo la persona en la que me he convertido. Con sus altos y bajos, he crecido un montón y lo principal es que me he vuelto independiente. Es hasta divertido calcular cómo llegar a fin de mes, pagar la renta y los servicios, escribir qué voy a comer a diario para poder comprar los ingredientes y cocinar.Me siento como Rachel en Friends al comienzo de la serie, incluso tengo mi café favorito donde todos me conocen y saben siempre lo que voy a pedir para tomar.

Y durante este año también he conocido personas maravillosas, quienes han llegado a mi vida de distintas formas, clases, trabajo, fiestas, cafés, teatro…la vida. Personas que han ayudado a que me sienta cada día más como en casa, que me han hecho ver que este es mi lugar en el mundo, en donde me siento cómoda bajo mi misma piel. Y no hubiera podido lograrlo sin el apoyo de mi familia, quienes gracias a internet están siempre a mi lado. Aun queda mucho camino por recorrer, y estoy dispuesta a seguir avanzando.